Ayer pudimos acceder al contenido de la carta que, más de 20 padres, junto a varias instituciones de Baradero, enviarán al episcopado de Zárate Campana, con motivo de la persecución y acoso de los que están siendo víctimas casi medio centenar de alumnos que en el INQUISIDOR SANTIAGO FERRARI estudian, y que encuentran sus motivo en el simple hecho de pensar distinto a los mandatos bíblicos de la Iglesia Católica.

En ella se deja de manifiesto el preocupante accionar de sus autoridades, y en especial, la del sacerdote Lucas Martínez.

El sábado pasado se convocaron los padres para abordar esta problemática, y lo hicieron junto al Director de Derechos Humanos de nuestra ciudad, Luis Verdina.

Concluida la misma, redactaron esta carta que esta semana estarán enviando a las autoridades eclesiásticas con jurisdicción en Baradero.

CARTA

Los abajo firmantes, padres y familiares autos convocados de alumnos del Instituto Santiago Ferrari junto a otros actores sociales, queremos expresar a las autoridades eclesiásticas con competencia en ese establecimiento educativo nuestra preocupación y malestar por la actitud asumida de parte de los directivos de la escuela y especialmente con el Padre Lucas Gabriel Martínez.

El malestar y la preocupación se vieron potenciados a partir de que el sacerdote interviene en los asuntos de la escuela de forma muy coercitiva e invadiendo en muchos casos la vida privada de los alumnos. Decimos coercitiva porque amparándose en la reglamentación interna de la escuela “invita” a los alumnos y padres a buscarse otra escuela o amenazándolos con que el año próximo no le van a renovar la matrícula. Decimos invasiva porque fuera del establecimiento y a través de las redes sociales (Facebook o Instagram) el sacerdote “intima” a los alumnos a abandonar ciertas posturas ideológicas.

Estos hechos son también una sumatoria de otros graves sucedidos en la escuela que tienen que ver con situaciones ocurridas durante una charla sobre la legalización del aborto sucedida durante la denominada “semana de la vida”.

La toma de una de las aulas por parte del alumnado de una división a raíz de un incumplimiento de parte de los directivos respecto a la sesión de un predio de la escuela para una fiesta de fin de año que terminó con la innecesaria e insólita intervención policial dentro del establecimiento, y lo sucedido ahora último  con una niña de 14 años quien presentó un trabajo de religión, y que a raíz de éste, el sacerdote “invitó” a la menor que de seguir con esa postura tendría que irse de la institución, y de negarse no le renovarían la matricula el año próximo.Esta situación derivó en un comunicado que se viralizó de inmediato, y fue elaborado en conjunto por el Centro de Estudiantes del ISF, SUTEBA, la Dirección de DDHH del Municipio, una docente en actividad dentro del establecimiento, y las Ongs Baradero Diversidad, el Frente Petrona Eyle y RETEGER Baradero.

Muchos de nosotros fuimos alumnos del Bolaños y el ISF en otros años y jamás habían ocurrido estas cuestiones que lamentablemente han tomado estado público y que afectan la imagen de una institución tan querida, y también jamás el cura párroco había tenido tanta y excesiva injerencia que a nuestro criterio opaca la imagen y el rol de la directora y demás directivos que son los que de alguna manera deberían resolver sin la necesidad de la presencia de un sacerdote “invitando” a los alumnos a no renovarles la matrícula.

Creemos que esta situación produjo un enorme grieta dentro y fuera de la escuela, en la Santa Misa cada vez hay menos alumnos del Ferrari presentes, diríamos que son contados con los dedos de una mano los jóvenes que asisten. Creemos que esta actitud punitiva e intransigente y este nuevo paradigma que el sacerdote intenta imponer como política de la institución va en detrimento de ésta y crea un clima muy adverso entre el alumnado, los docentes y los directivos, como así también la excesiva exposición del sacerdote interviniendo en las redes sociales en una interacción recíproca con los jóvenes recriminándolesactos en sus vidas privadas.

Cabe acotar que la Inspectora de la DIPREGEP , Profesora Gabriela Aguirre , ha recibido ya a varios padres con quejas similares donde se labraron las actas correspondientes inclusive existen audios que sostienen lo que más arriba describimos

Solicitamos una rápida intervención de este organismo superior y una audiencia a la brevedad con  monseñor Pedro María Laxague o en su defecto con las personas que éste disponga a los efectos de que ustedes conozcan los hechos relatados en primera persona por los actores comprometidos en cada caso señalado. Que quede muy en claro que de ninguna manera está en nuestro ánimo dañar a la institución, es más, estábamos conformes y nuestros hijos también, solo que este nuevo paradigma que intenta imponer de cualquier modo el Padre Lucas Martínez perjudica la relación de los alumnos y de gran parte de la sociedad de nuestra ciudad con la escuela y con la misma Iglesia.