Mario y su mujer emprendían el viaje de regreso desde casa de sus parientes en la ciudad de Campana hasta su morada en Zárate. Siempre tomaban un camino viejo de Campana cruzando por un callejón reducido que les servía para hacer mucho más corto el trayecto.

El viaje parecia de lo más normal hasta que, desde el costado derecho de la ruta y en pleno campo una suerte de luz blanquecina o sustancia nebulosa se levanta suavemente por los aires y pasa, despaciosa, por sobre el capó de su coche.
En un primer momento la mente de Mario no alcanza a dar crédito de lo sucedido por lo que pregunta a su mujer si vió lo mismo.. recibiendo una atónita afirmativa respuesta.
Los lugareños aseguran que en esa zona ocurren cosas extrañas, al menos desde aquella vez que, hace ya mucho tiempo, debajo de una higuera en las cercanías encontraran el cuerpo magullado y sin vida de una adolescente de dieciséis años.