El sábado, aproximadamente a las 4 de la madrugada, ahí estaban ellos, como panchos por su casa en la esquina de Bulnes y San Martín.

En los boliches no se los vio, no andaban en busca de “potras” de las nuestras, tampoco de las de ellos, buscaban comida, y ahí, parece ser, que la encontraron.

Alguien que por el lugar pasó, les gritó “Ey, ico caballitos, este no es un lugar por donde puedan andar ustedes”

Según nos cuentan, ellos al escuchar la advertencia de un vecino de nuestra ciudad, giraron su cabeza, relincharon a modo de carcajada y les respondieron: “En la ciudad en la que cualquiera hace lo que quiere, empezando ya sabes por dónde, nadie nos “obligará” a ser la excepción que confirman esa regla”

Y siguieron comiendo hasta que, ellos mismo, dijeron basta.

Y bueno, no tenemos elementos suficientes como para contrarrestar sus dichos, cuando tienen la razón, tienen la razón, y en este caso debemos decir que, vaya que la tienen.

ACLARACIÓN: EL VIGI QUE LUCE EN LA FOTO, REPRESENTA LOS CONTROLES QUE EXISTEN EN NUESTRA CIUDAD, CIEGOS, SORDOS Y MUDOS, OTRA REGLA QUE NO ADMITE PRUEBA EN CONTRARIO.