Desde el ministerio de Defensa también decidieron producir alcohol en gel, barbijos y sábanas y camisolines para médicos y enfermeros. Crearon un comité de emergencia.


El presidente Alberto Fernández determinó la emergencia sanitaria para enfrentar la pandemia del coronavirus y todas las dependencias del Estado se pusieron a su disposición. Una de las carteras que se espera sea clave en el futuro, cuando la expansión del virus alcance su pico, es el ministerio de Defensa, que tiene a su mando a las Fuerzas Armadas y todos sus recursos. Desde la institución que comanda Agustín Rossi ya se dispusieron una serie de medidas que van desde la producción de alcohol en gel a ofrecer hospitales y aviones para repatriar argentinos del exterior

De acuerdo al decreto 260/2020 del 12 de marzo, en el que Fernández declaró la emergencia sanitaria, se dispuso una serie de tareas para las distintas carteras. Por ejemplo, los ministerios de Defensa como de los de Seguridad, Interior y Cancillería “deberán dar apoyo a las autoridades sanitarias en los puntos de entrada del país para el ejercicio de la función de Sanidad de Fronteras, cuando ello resulte necesario para detectar”. El ministerio a cargo de Rossi también deberá poner “a disposición de quienes deban estar aislados, las unidades habitacionales que tenga disponibles, según las prioridades que establezca la autoridad de aplicación, para atender la recomendación médica, cuando la persona afectada no tuviera otra opción de residencia”. Asimismo, “sus dependencias y profesionales de salud estarán disponibles para el apoyo que se les requiera”. Esto implica poner a disponibilidad hospitales militares y hospitales reubicables.

Otras de las herramientas clave con las que cuenta el ministerio de Defensa son las aeronaves. Según confirmaron en el ministerio de Relaciones Exteriores, las Fuerzas Armadas pusieron dos aviones a disposición para traer argentinos del exterior. Algo adelantó el canciller Felipe Solá en las redes sociales, en la noche del miércoles, cuando afirmó que estaban trabajando para enviar a Perú un Hércules y un Fokker. Allí, 800 personas esperan a ser repatriadas. Desde el entorno de Rossi precisaron que se tratan de un Hércules 130, que vuela a la campaña antártica, y un Fokker 28. Dada la complejidad del asunto -Perú tiene completamente cerradas sus fronteras-, están analizando como llegar al rescate de las personas varadas.    

En el actual contexto de contención de la pandemia, las FF.AA. modificaron su dinámica cotidiana y ahora están elaborando alcohol en gel y barbijos, cuya demanda desbordó la oferta en el mercado. 

La producción del antiséptico está a cargo del Laboratorio Farmacéutico Conjunto de las Fuerzas Armadas, que entre otras cosas, controla la calidad del gel, el PH y la untuosidad, para que no haya diferencias con el alcohol en gel que se comercializa a diario. El stock estará a disposición del ministerio de Salud.

La confección de los barbijos tipo 1 y 2 para la ciudadanía está en manos de la sastrería militar. Para esto se discontinuó toda la línea de producción habitual. También se están fabricando sábanas para los centros quirúrgicos y camisolines descartables para los enfermeros y médicos, que se estiman serán necesarios una vez que la expansión del coronavirus llegue a su pico. 

En esa línea, Rossi decidió mediante la resolución 88/2020 conformar un Comité de Emergencias de Defensa que se reúne a diario para dar seguimiento a la emergencia y gestionar apoyo. El monitoreo es sobre los puntos más delicados del país para seguir de cerca el avance del COVID-19 a nivel nacional. El comité está integrado por el ministro, por jefes de las FF.AA. y secretarías. 

Finalmente, todos los efectivos del Ejército, la Armada y la Fuerza Aérea están alistados para actuar. El punto exacto en que se materializará su entrada en acción será definido por el Presidente.

No es azarosa la metáfora de la guerra para referenciar cómo se está preparando el Estado para enfrentar la pandemia.

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