Un hombre de 64 años publicó en las redes sociales una carta dedicada a Fernando Báez Sosa, el joven asesinado por los rugbiers en Villa Gesell. El escrito conmovió y se viralizó.

Hola loco, como andas? Me supongo que bien porque no tocas el cielo con las mano, vivís en el.

Che, que cagada lo que te pasó. Acá estamos hechos mierda, todo un país esta hecho mierda y yo con mis 64 años y con una sensibilidad avanzada por la edad, cada rato me acuerdo de vos y se me caen las lagrimas. Te veo en los colectivos, en las calles, en todos lados y otra vez las lagrimas, es que ya soy un viejo choto , ja ja ja.

Pienso que una mañana te levantas con la idea de divertirte a pleno, como yo cuando era pendejo. A la noche salis a bailar y es ahi donde me culpo por no estar a tu lado y decirte, vamos a comer algo, vamos a caminar, vamos a cualquier lado pero a bailar no.

Es algo que paso y pasará en el mundo. Quizás no lo entiendas porque sos pibe. Una vez existió la Madre Teresa de Calcuta y un tal Adolf Hitler. Dio la reputa casualidad que una noche te encontraste con el último multiplicado por diez. Que cagada loco, que cagadon. No me puedo imaginar lo que sufriste cuando veo a cada rato las imágenes en la tele, pero tranqui loco, acá estamos luchando codo a codo para que se haga justicia. A esos pelotudos no los verás nunca mas porque no irán a tu mundo, al cielo de la libertad. Irán a un lugar donde hace muuuuucccchhhhhhaaaaaa calor. Me entendés?.

Che ya que estas al lado de el de barba. Decile que le de una mano a tus viejos que pobrecitos, están destruidos que si bien están acompañados por el mundo entero, a la noche cuando se acuestan, están solitos y es cuando la cabeza te funciona a mil.

Miro tus fotos y digo, que lindo pendejo y que cara de buen pibe, los comentarios de los que te conocen me dicen que no me equivoco.

Bueno chabon, te dejo porque esto va para largo y no quiero joderte. Ya algun día nos vamos a encontrar y seguiremos charlando. Pienso darte un abrazo como un padre del corazón, abraza a un hijo del alma.

Cuando veas allá en tu cielo a un pibe como vos, con el corazón mas grande que todo el cuerpo, preguntale si se llama Gaston, si te dice que sí, es mi hijo. El ya lo sabe, pero recordale que ya pasaron 12 años de su partida y lo extraño como el primer día.

Chau pibe, hasta cualquier momento y te recuerdo que ahora tenes millones de padres del corazón luchando para que descanses en paz.

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