El vsabado por la noche los vecinos del barrio LAS CAMPANILLAS, vaya que se llenaron de pánico, miedos y un sinfín de preocupaciones, es que un loco de aquellos, a los tiros, por allí supo andar.

Desde un camión, desparramando amenazas d esas que nunca pasan desapercibidas, arma de fuego en mano, se lo vio yirar.

Al llamado de la policía por parte de los vecinos del lugar, los de azul fueron, y todo, en lugar de abrazar la calma, claramente se embraveció mucho más aún.

Al verlos llegar, el sujeto armado, a los uniformados apuntó, y luego de hacerlo, varias veces al gatillo le entró a dar.

La policía no tardó en responderle hasta que el agresor comienza a correr.

Tira su arma en la retirada, una de igual calibre de la que usa la policía, una 9 mm.

Cuando los efectivos locales van en busca de ella y su consiguiente secuestro, varios vecinos exaltados se aparecen desde entre las sombras y con ellos forcejean a los fines de hacerse de ese trofeo delictual que en el lugar había quedado plantado.

Una gresca de aquellas, allí se arma.

Se logra aprehender al agresor, y ahí es cuando se ve a la mujer que lo acompañaba, tratar de liberar al hombre, mordiéndole la oreja izquierda de un efectivo de la policía comunal.

Como consecuencias de hecho, se reportaron efectivos policiales con lesiones de diversas consideraciones, aunque ninguna de ellas, de carácter grave.