Cosas propias de ciudades en las que “nos conocemos todos” como lo es la nuestra.

Cosas propias de las malas lenguas que por siempre al pie de cañón existen en ciudades pequeñas como lo es Baradero, en las que si de hablar al pedo se trata, nunca se las ve faltar a la cita señalada.

Los inventos de siempre, que vaya a saber de dónde salen, pero al entrar a rodar, lo hacen de menor a mayor, y así y sin pausa, se desparraman l ritmo violento por cada una de las calles, rincones y conventillos de la del encuentro.

El domingo pasado, con el número del de la “desgracia”, Tito Sanzio cumplió años.

A eso de las once, a su familia llegó el comentario de que había fallecido producto de un accidente de tránsito en la ruta.

En el lugar en el que se encontraba el intendente de Baradero a partir del 10 de diciembre, NO había señal, razón por la cual es que, estaba cuasi incomunicado.

La familia desesperada le empezó a mandar mensajes, y por los motivos expuestos, ninguno de ellos era recibido por Tito por aquellas horas.

Al no lograr contactarlo, con sus más cercanos se comunicaron, nadie sabía nada, y nadie tampoco con él se podía lograr comunicar.

La cosa transcurrió así durante el lapso de  CUATRO LARGAS e INTERMINABLES HORAS, sobre todo para la madre, que ni falta hace decir, en el estado en que a esa hora, y ante semejante noticia cargada de dolor e incertidumbre, ella se encontraba.

A eso de las Tres logran dar con Tito.

Todo siempre fue un nefasto invento made in Baradero.

Lamentable!!

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