El viernes pasado la INDIGNA oficina de “INACCIÓN SOCIAL” de nuestro municipio, amaneció con una leyenda en la puerta de acceso a la misma: “NO HAY MERCADERÍA NI GALLETITAS”
El primero que huyó luego de la derrota del 28 de octubre, fue el Dr. Claudio Maroli, quien ni bien conocido el resultado que catapultaba a la intendencia de nuestro distrito a Esteban Sanzio, ABANDONO la efímera Sub secretaría de salud a la que había accedido luego de la catastrófica derrota de las PASO de agosto, para volver a lo único que verdaderamente le importó desde diciembre del 15 a la fecha: “La Facturación”
Por eso fue que, y sin siquiera ponerse un poquito colorado, anunció su regreso al concejo y a la jefatura del ANSES local.
Al accionar de Maroli, luego se sumó el de Antonijevic, y aconteció a partir de su decisión de cortar LAS EXTRAS que se venían dando a empleados municipales, a los fines de que estos, realizasen todos los trabajos “callejeros” en beneficio de nuestra ciudad y vecinos.
Corte de pasto, limpieza de la ciudad, arreglo de calles y todo eso que de manera abrumadora se vio variar de punta a punta de nuestro partido luego de la derrota de agosto, ya no fue más necesario llevar a cabo con posterioridad a la acontecida el 28 de octubre.
LAS NECESIDADES Y URGENCIAS de nuestro pueblo se hicieron humo luego de que Antonijevic no hubiese obtener su tan ansiado cometido de renovar en la intendencia local.
Por eso fue que, YA NO MÁS EXTRAS a los fines de dar solución a los vecinos de nuestra comuna.
El tercero que se retiró de escena fue Rody Marzano con sus cooperativas, las disolvieron a todas luego de la derrota.
De esta forma se esfumaron los servicios que con ellas se prestaban a la población, y se acabó el curro que, algunos pocos y pocas, con ellas, generaron durante estos cuatro años de gestión Antonijevic en Baradero.
Como se esperaba, y para NO dejarlos solos en su absoluto abandono de funciones, a una tal Pia Fitipaldi, por la misma senda se la vio encarar.
El cartel en la puerta de la oficina que ella conduce, claramente da cuenta de todo esto.


Las calles siguen rotas, la ciudad mugrienta, las necesidades en cada rincón de nuestra ciudad, más vivas que nunca, y el hambre en las periferias, NI hablar.
Por lo visto SE FUERON antes de tiempo en lo que al cumplimiento de sus OBLIGACIONES como funcionarios públicos de refiere.
Pero eso si, TODOS, aún, SIGUEN COBRANDO sus sueldos por las tareas que YA NO HACEN MÁS.

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