Por PABLO ARIEL GONZALEZ

En este preciso momento, en Ameghino al 300, en un lavadero de autos que en la cuadra funciona, propiedad de Popi Biancoti, se encuentra nuestra INCANSABLE Intendenta, Fernanda Antonijevic.

Lo de INCANSABLE se entiende ¿no?, claramente se refiere al accionar que se la ve desarrollando en estos días de campaña, oo cual se hizo presente entre todos nosotros JUSTO después del DIA “D”, ese en que el pueblo a través del voto, LA CASTIGÓ electoralmente como pocas veces se vio en un gobierno más que joven, se podría decir que casi adolescente, de menos de CUATRO años de gestión al frente de una comuna.

Andan como locos, tirando plata para todos lados y cosas materiales a los necesitados, casi que a rabiar.

Hasta inclusive, COSAS RARAS para gente NORMAL como “uno” viste, se los ve haciendo, a la PERMITIDA presencia de los tan difamados CHORIS, nos estamos refiriendo.

Por lo visto, por suerte, le han dejado SIN efecto cuartado DERECHO DE ADMISIÓN entre ellos, a LOS CHORIS peronchos, ese que ha estado vigente desde el 15 a la fecha, también como nunca antes se vio por estas pampas.

Tememos seriamente por la salud de Antonijevic, es que NO está acostumbrada a este tan ROBUSTO trajín al que se está sometiendo en estas semanas por un voto, no vaya a ser cosa que le siente mal y caiga en cama, y como consecuencia de ello, termine reinando en nuestra República el Dr. Claudio Maroli en su lugar de reemplazo.

Dios nos guarde si así ocurre.

Cuanta falta de respeto y subestimación al pueblo de Baradero, y ya lo dijimos y lo volvemos a reiterar, que DISTINTO sería todo para TODOS, si a trabajar en su rol de intendenta, Antonijevic se hubiera abocado de que en ese sillón se encuentra a raíz del HONOR con que nuestra sociedad la PREMIO en las elecciones del 15.

Cuánto mejor estaríamos todos.

Qué lástima que se acordó TARDE de “ESTAR” y que para LIBERARLA de la AMNESIA que a ella la asistió desde que está a cargo de nuestra comuna al 11 de agosto, haya hecho falta una APLASTANTE derrota en las urnas.

Otra vez, que pena, cuánto mejor estaríamos todos si algo parecido a ello, hubiese acontecido en los hechos de la realidad más real de todas, en la que la de ELLOS, siempre miró desde la vereda de enfrente.

Pero bue, las cosas son como son, y así, hoy por hoy, SON LAS COSAS.