CRÓNICA FENÓMENOS PARANORMALES Aumenta considerablemente el temor por los efectos y secuelas que podría generar…

De la redacción
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Las grandes tormentas pueden tener consecuencias devastadoras, en especial para los pobladores que habitan grandes ciudades. Pero existe otro tipo de fenómeno aún más complejo: si la Tierra fuese golpeada por una gran tormenta solar, la tecnología podría quedar totalmente inutilizada o paralizada, con las fatales consecuencias que eso conllevaría. Y ese peligro parece estar más latente que nunca, según las observaciones de varios científicos que estudian el tema.

Una tormenta solar por lo general comienza con una erupción solar, o sea, una explosión en la superficie del astro que nos ilumina, y que desprende energía y partículas hacia el espacio. Las erupciones de clase X son las más fuertes en cuanto a los potenciales efectos sobre los planetas, por lo que obviamente la Tierra no está exenta, y sus consecuencias pueden ser devastadoras.

Asimismo, otros peligros procedentes del Sol que se ciernen sobre el planeta que habitamos son las tormentas de radiación, que pueden ser muy peligrosa para los astronautas, así como las eyecciones de masa de la corona solar, una nube de partículas cargadas que pueden tardar días en alcanzar la atmósfera terrestre y que provocan fuertes fluctuaciones electromagnéticas.

A partir de esta descripción creció enormemente el terror en numerosos puntos del planeta por estas horas. ¿El motivo? Según alertó el Centro de Predicción Meteorológica Espacial (SWPC, por sus siglas en inglés) de la NOAA (National Oceanic and Atmospheric Administration), una severa tormenta solar estará golpeando la Tierra por estos días y podría traer consecuencias inimaginables en los satélites y las comunicaciones. Tal es así que científicos de aquella institución emitieron alertas de tormenta geomagnéticas G1 y G2 (moderadas) debido a una monstruosa Eyección de Masa Coronal (CME) o una gran cantidad de gas caliente conocido como plasma, liberado por la estrella de nuestro sistema.

Para entender mejor

A veces la corriente de partículas puede ser tan grande que puede hacer que la atmósfera de la Tierra se expanda, ya que calientan la capa exterior de la misma. A medida que la atmósfera se expande, hace que las señales satelitales sean mucho más difíciles de llegar al suelo, lo que potencialmente conduce a una falta de navegación GPS, señal de teléfono móvil y televisión por satélite. Además, una oleada de partículas puede conducir a altas corrientes en la magnetosfera, lo que puede a su vez puede llevar a una electricidad más alta de lo normal en las líneas eléctricas.

«Los investigadores de la NOAA dicen que hay un 55% a 60% de probabilidad de tormentas geomagnéticas, cuando una serie de eyecciones de masa coronal (CME) podrían golpear el campo magnético de la Tierra», explica el blog científico Watts Up with That. «Se espera que los niveles de la tormenta oscilen entre las categorías G1 y G2. Esto significa que las auroras podrían verse en estados del norte de los Estados Unidos como Montana, Minnesota y el estado de Nueva York. Tres y posiblemente cuatro CME están dirigiéndose hacia la Tierra después de una serie de explosiones cerca de la mancha solar AR2741. El más potente hasta el momento ocurrió el 12 de mayo cuando un filamento de magnetismo que rodea la mancha solar se volvió inestable y estalló. La zona de explosión tenía más de 200.000 km de diámetro».

Por su parte, Juha-Pekka Luntama, jefe de la Oficina de Meteorología Espacial de la Agencia Espacial Europea, expresó que «durante mucho tiempo hemos tenido suerte. Nadie siquiera intentó hacer una estimación del costo mundial. Si hay una gran erupción solar, todo el mundo se verá afectad».

En 1859 dañó el telégrafo<br. < p=»»></br. <>

El Sol es sin lugar a dudas la fuente de energía más potente y abundante para el desarrollo de la vida sobre la Tierra… pero en un mal día podría hacer retroceder a nuestra civilización cientos de años. Y aunque parezca mentira, muchas veces carecer de un desarrollo tecnológico puede resultar un alivio. Es lo que le pasó a nuestra civilización cuando llegaron a la Tierra las eyecciones de la tormenta solar de 1859, la más fuerte de la historia. De haberse producido en la actualidad hubiese originado graves problemas en las comunicaciones al dañar los satélites, interrumpir las emisiones de radio y provocar apagones de la red eléctrica; en cambio, en aquel año la electricidad todavía no se usaba en iluminación y el único sistema de comunicación a distancia era el telégrafo, que de todas formas recibió pocos daños al estar dando aún sus primeros pasos.

Si bien la frecuencia con que se producen suele ser cada medio siglo, no hubo otra con tanta intensidad hasta 1960, que interrumpió las emisiones radiofónicas. Hace poco, en 2012, se produjo una de magnitud similar a la decimonónica, si bien pasó de largo sin golpear a nuestro planeta. Otras menores se produjeron en 1921, 1989, 1994, 1997 y 2000 dañando sistemas GPS, redes eléctricas y varios satélites de comunicaciones (éstos se diseñan para soportar incidencias parecidas pero no tan intensas), lo que repercutió en el trabajo de los medios de prensa en sitios localizados y obligó a parar a centrales hidroeléctricas; fue lo que sufrió Canadá en los dos primeros años citados.

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