Siete miembros de la barra se pasearon por distintas tribunas para amedrentar a los socios que quisieran insultar a Angelici y a los jugadores. El año electoral, la preocupación de Macri por mantener el poder en el club, claves de una protección territorial en la Bombonera.

Por Alejandro Wall

18 de Febrero de 2019

La Bombonera volvió a recibir a Daniel Angelici con las puteadas que angustian a Mauricio Macri. Había pasado contra Godoy Cruz y ahora pasó contra Lanús, aunque esta vez el oficialismo fue previsor. Un sector de La Doce se paseó por las plateas, se desplegó entre las butacas y ordenó no cantar contra el presidente del club; tampoco contra los jugadores. “La tribuna de Boca no le grita a nadie, ¿estamos?”, le ordenaron a los socios que cantaban contra Angelici. A pesar de las amenazas, los hinchas siguieron cantando.

Las imágenes circularon en redes sociales, acompañadas de testimonios de hinchas que estaban en el lugar. Son siete y se mueven con sus músculos por la platea baja. “Los dueños de la historia”, dice una de las remeras. Hay fotos y videos. Pero también un audio que es elocuente. Lo subió la cuenta de Twitter @sectorbostero con la orden de que no se cante “ni contra Angelici ni contra los jugadores”. “¿Estamos? ¿estamos? ¿estamos?”, repite para que quede claro que no se trata de una sugerencia.

“Se pasearon en forma intimidante por la cancha. Primero estuvieron en la platea baja. De ahí fueron a la tribuna de socios sur. Otro grupo fue a la platea media del lado del Riachuelo. Parecían los mismos, eran como una guardia pretoriana”, dice uno de los socios que vio los movimientos. Y agrega un dato que puede llevar a la línea de complicidad con los dirigentes: “Para entrar a la platea tuvieron que haber tenido abonos. Se pasearon por todo el club, y no había un solo tipo de seguridad privada ni Policía de la Ciudad. Era una zona liberada. Se desparramaron por toda la cancha”.

El club todavía no dio explicaciones oficiales sobre lo que sucedió en el estadio, aunque se espera un comunicado en las próximas horas. Pero el intento de apriete y amendrentamiento a los socios quedó registrado por los celulares. Aún cuando parezca demasiado torpe, no parece un misterio saber de dónde viene la orden. En 2017, este diario reveló cómo Angelici le liberó a La Doce 4000 entradas del partido entre la Argentina y Perú por las eliminatorias, incluso algunas para personas discapacitadas. Las destinaron a la reventa, en la que llegaron a pedir 2500 pesos por ticket. Angelici amenazó con iniciar una demanda al diario. Nunca lo hizo. El tema se extinguió.

Semanas atrás, cuando Boca recibió a Godoy Cruz, los hinchas ya habían cantado contra Angelici. Salvo por el sector al que va La Doce. Esa vez los insultos cayeron desde todos los lados. Es cierto que el año electoral en Boca le da otra densidad al asunto. Angelici no puede ir por otro mandato (el decreto que conforma la Agencia de Deportes le daría la oportunidad de modificar el estatuto, pero el dirigente ya avisó que no lo hará), por lo que el macrismo busca un sucesor. Por ahora, la candidatura del secretario general del club, Cristian Gribaudo, además funcionario de María Eugenia Vidal, no levanta temperatura. Macri busca un nombre que le permita retener ese territorio desde el que tomó envión para su carrera política.  Enfrente ya están lanzados José Beraldi y Jorge Amor Ameal (con Mario Pergolini como vice), aunque puede haber alianzas y otras novedades. Todo va a depender, además, de cómo mueva Juan Román Riquelme.

“Si la Bombonera me insulta, me mato”, les dijo hace poco Macri a sus allegados, según contó el portal Doble Amarilla. Había pasado el partido de Godoy Cruz. Boca y los intereses presidenciales tienen una ligazón demasiado íntima. Para Macri, Boca no es sólo una cuestión de pasión. Cuidar ese terreno es clave para el PRO. Ayer La Doce se mostró dispuesta a cuidarlo.

FUENTE: TIEMPO ARGENTINO

 

 

 

“Se pasearon en forma intimidante por la cancha. Primero estuvieron en la platea baja. De ahí fueron a la tribuna de socios sur. Otro grupo fue a la platea media del lado del Riachuelo. Parecían los mismos, eran como una guardia pretoriana”, dice uno de los socios que vio los movimientos. Y agrega un dato que puede llevar a la línea de complicidad con los dirigentes: “Para entrar a la platea tuvieron que haber tenido abonos. Se pasearon por todo el club, y no había un solo tipo de seguridad privada ni Policía de la Ciudad. Era una zona liberada. Se desparramaron por toda la cancha”.

El club todavía no dio explicaciones oficiales sobre lo que sucedió en el estadio, aunque se espera un comunicado en las próximas horas. Pero el intento de apriete y amendrentamiento a los socios quedó registrado por los celulares. Aún cuando parezca demasiado torpe, no parece un misterio saber de dónde viene la orden. En 2017, este diario reveló cómo Angelici le liberó a La Doce 4000 entradas del partido entre la Argentina y Perú por las eliminatorias, incluso algunas para personas discapacitadas. Las destinaron a la reventa, en la que llegaron a pedir 2500 pesos por ticket. Angelici amenazó con iniciar una demanda al diario. Nunca lo hizo. El tema se extinguió.

Semanas atrás, cuando Boca recibió a Godoy Cruz, los hinchas ya habían cantado contra Angelici. Salvo por el sector al que va La Doce. Esa vez los insultos cayeron desde todos los lados. Es cierto que el año electoral en Boca le da otra densidad al asunto. Angelici no puede ir por otro mandato (el decreto que conforma la Agencia de Deportes le daría la oportunidad de modificar el estatuto, pero el dirigente ya avisó que no lo hará), por lo que el macrismo busca un sucesor. Por ahora, la candidatura del secretario general del club, Cristian Gribaudo, además funcionario de María Eugenia Vidal, no levanta temperatura. Macri busca un nombre que le permita retener ese territorio desde el que tomó envión para su carrera política.  Enfrente ya están lanzados José Beraldi y Jorge Amor Ameal (con Mario Pergolini como vice), aunque puede haber alianzas y otras novedades. Todo va a depender, además, de cómo mueva Juan Román Riquelme.

“Si la Bombonera me insulta, me mato”, les dijo hace poco Macri a sus allegados, según contó el portal Doble Amarilla. Había pasado el partido de Godoy Cruz. Boca y los intereses presidenciales tienen una ligazón demasiado íntima. Para Macri, Boca no es sólo una cuestión de pasión. Cuidar ese terreno es clave para el PRO. Ayer La Doce se mostró dispuesta a cuidarlo.