Una de las afectadas fue la legisladora del PTS-FIT Laura Vilches, quien cuestionó a los organizadores del evento.

El fin de semana pasado se desarrolló en la localidad de Santa María de Punilla el tradicional festival Cosquín Rock, al que asistieron 65 mil personas según la organización.

Durante el mismo fin de semana, al menos 50 personas concurrieron al hospital Domingo Funes, en la misma localidad, con cuadros de gastroenteritis. El hospital informó que les sorprendió la cantidad de casos y que el martes al mediodía fueron dados de alta los últimos pacientes internados.

En los días subsiguientes se fueron difundiendo en las redes sociales y en los medios de comunicación más casos, por lo cual se empezó a pedir respuestas a las autoridades de la localidad. El intendente de Santa María de Punilla, Dardo Zanotti, aclaró que el agua que se consumió dentro del predio donde se desarrolló el festival no era de red, sino que era provista por camiones cisterna contratados por la organización. “Si hubo gente que tomó agua del río, esa es otra cosa”, señaló, desligándose de toda responsabilidad sobre eventuales casos.

Por su parte, el productor José Palazzo, organizador del Cosquín Rock, dijo en un primer momento que el equipo de producción consumió la misma agua que era provista a los asistentes, sin tener ninguna consecuencia sanitaria. Agregó que los médicos presentes en el predio no detectaron “ningún indicador” que mostrara una afección generalizada. Sobre la provisión de agua, aclaró que trabajaron con “el mismo proveedor de los últimos seis años” y negó que haya faltado el agua gratuita en el predio, aunque reconoció que había muchas demoras para acceder al recurso.

Recordemos que este mismo empresario organizó el recital de La Renga en Villa Rumipal en el 2015. Unos días después, aparecía ahogado Ismael Sosa, un joven oriundo de Merlo que había asistido al recital. Asistentes al recital habían visto a la Policía golpear al joven en la entrada del evento. Antes de que se encontrara el cuerpo del joven, Palazzo había elogiado el accionar de las fuerzas represivas: “La Policía hizo un trabajo impresionante, junto con bomberos, Defensa Civil y todo el operativo que se montó que dio como resultado un show absolutamente en paz”, dijo en una entrevista.

En las redes sociales, muchos asistentes al festival contradijeron esa última afirmación, planteando que solo había diez canillas entre los dos puestos de hidratación, una cantidad absolutamente insuficiente para la cantidad de personas en el lugar. Al mismo tiempo, denunciaron que, en los puestos de bebidas del festival, un vaso de agua salía $ 70, en lugar de entregarla de forma gratuita.

Al día de hoy, el grupo “Denuncia Colectiva por Agua Contaminada en CR19” suma 224 adeptos, que están discutiendo presentar una demanda colectiva en contra de la organización del festival.

Laura Vilches, legisladora por el PTS-FIT, quien resultó con un cuadro de gastroenteritis luego de asistir al festival el sábado, cuestionó públicamente a quienes relacionaron las intoxicaciones con el “consumo de sustancias”. “En la noche del lunes empecé a sentirme mal, después de estar en el Cosquín el sábado. Al principio no lo relacioné, porque fue muy poco lo que había tomado, pero después hablando con mi compañero que me dijo que me había dado el agua de la organización y vi los distintos casos me cayó la ficha”, señaló, mientras esperaba la atención médica en un hospital público de la ciudad de

Al igual que en otros casos, muchas voces han culpado por esta intoxicación a los y las jóvenes que asistieron al festival por “consumir sustancias”, cuando son empresarios como Palazzo quienes lucran con estos grandes eventos culturales, desligándose de toda responsabilidad sobre la salud y la vida de quienes asisten a ellos.

FURNTE: LA IZQUIERDA DIARIO