Las muertes por hantavirus en Chubut pusieron en evidencia el progresivo desmantelamiento de los programas de control de enfermedades endémicas y de atención sanitaria en el territorio. No hubo alerta temprana y la ahora Secretaría de Salud tardó 73 días en girar un instructivo con recomendaciones.

Desfinanciar la ciencia, el ambiente y la salud, degradarlos de su rango ministerial, achicar presupuestos, no es gratis. Los efectos de tantos programas vaciados, particularmente en las áreas de prevención, empiezan a verse. No es ilógico computar entonces, en esa lista, las muertes que ya produjo el brote de hantavirus, que podría haberse prevenido o amortiguado, según apuntan los especialistas, si la ahora Secretaría de Salud hubiese aplicado recursos y personal en el territorio, algo que ocurre cada vez menos. La población de Epuyén se siente abandonada, y Chubut le reclama al gobierno central que colabore con equipamiento, recursos humanos e insumos.

Detrás de la inacción hay números rotundos: desde que asumió Cambiemo, en diciembre de 2015, el Instituto Malbrán, que tiene entre sus funciones realizar la vigilancia e investigación de enfermedades transmisibles, sufrió un recorte presupuestario nominal del 35%, y en programas como el de «Prevención y Control de Enfermedades Endémicas», el número negativo alcanza el 72 por ciento. El exministro de Salud, Daniel Gollán, denunció que en esta área el presupuesto para este año caerá un 56%: «Hay una decisión política tal de achicar la secretaría a la mínima expresión, que a uno lo dejan pasmado. Ni en épocas de dictaduras se ha visto esta desaprensión».

El informe elaborado por la Fundación Soberanía Sanitaria –titulado «Brote de Hantavirus o cómo un Estado ausente agrava las situaciones epidemiológicas»– apunta al recorte sistemático en Salud desde 2016, especialmente en las áreas vinculadas a la prevención de hantavirosis. Además del mencionado ajuste del 35% en la Administración Nacional de Laboratorios e Institutos de Salud (ANLIS, es decir, el Malbrán), en 2019 sólo crecerá un 8%, cuando hubo una inflación anual del 46,7 por ciento.

En el ámbito de ANLIS sobresale la inacción del «Programa de Investigación, Desarrollo y Servicio en Virosis Humanas», con una reducción acumulada del 28% en tres años. El rol del Malbrán es clave porque trabaja en la secuenciación genómica de los virus, de trascendencia para analizar si hubo en Epuyén una mutación que aumentó la transmisibilidad vía interhumana. Y también en la eventualidad de tener que explorar terapias alternativas. De las 23 especies de roedores que portan el hantavirus en el mundo, la única cepa que podría transmitirse de humano a humano es la «Andes», presente en la comarca andina patagónica.

Nicolás Kreplak, titular de la Soberanía Sanitaria, apuntó que «hay dos áreas encargadas del control de enfermedades endémicas y transmitidas por animales, dentro del área de Epidemiología de Salud, que suman un recorte de entre el 78 y el 80% del presupuesto; esto significa que, por ejemplo, se limitaron las búsquedas de animales para encontrar qué prevalencia hay de ratones en zonas periurbanas infectados con el virus del hanta, y para verificar qué tipo genético tiene ese virus y estudiar así la probabilidad de que se pueda reducir el contagio interhumano».

Usualmente hay unos cien casos de hantavirus por año en la Argentina. En los últimos dos meses, ya se registran una treintena de positivos. Kreplak hizo hincapié en la baja de rango de la cartera de Salud: «Cuando decíamos que era muy grave que se degradara el ministerio, nos referimos, entre otras cosas, al antecedente de la dictadura de Aramburu, cuando ocurrió algo similar; luego hubo una epidemia de poliomielitis. Hoy no existe la conducción de un sistema nacional para hacer frente a una epidemia. Y vemos cómo Salud, que ya venía degradándose desde antes, no se adjudica la responsabilidad sobre el brote, sino que lenta y tardíamente emite comunicados sin información concreta, que suman caos, y no ayuda ni envía recursos». Un reflejo alarmante de esta falta de materiales es el programa «Acciones Vinculadas a la Adquisición de Insumos Médicos» que finalizó 2018 con sólo el 4,9% de los fondos ejecutados.

El primer instructivo de la Secretaría de Salud con recomendaciones para prevenir el hantavirus se giró el miércoles pasado, 73 días después del primer caso confirmado, el 14 de noviembre del año pasado. Desde un primer momento la táctica fue provincializar el brote, desde un rol de «acompañamiento», dejando la responsabilidad en el gobierno de Chubut. El martes, el secretario Adolfo Rubinstein llegó a territorio chubutense, donde declaró que «el trabajo que se está haciendo es impecable».

También llamó la atención que Rubinstein fuera el único en referirse (tarde) al brote y dirigirse a Epuyén, cuando ahora su secretaría depende del Ministerio de Desarrollo Social. La ministra Carolina Stanley aún no se ha referido al tema ni se acercó a Chubut. De hecho, amén de un par de autoridades en la sala de situación, la presencia de equipos territoriales de Salud en el sitio de conflicto fue escasa. Lo cual tiene su correlato presupuestario: el programa «Atención Sanitaria en el Territorio» contó con $ 439 millones en el último presupuesto fijado por el kirchnerismo. En 2019 será de apenas 176 millones. «Antes el ministerio volcaba muchos recursos humanos en el territorio, actuando en detección, prevención y promoción. Todo eso fue brutalmente desmantelado: se quitaron todos los promotores territoriales y el Instituto Nacional de Medicina Tropical bajó su presupuesto un 90%», denuncia Gollán.

Juan Manuel Carballeda, investigador del Conicet en el Instituto Leloir, considera que «la primera falencia grande» que se vio con el hantavirus en Epuyén «es que no se hicieron los controles de roedores necesarios para descartar realmente si se trata de un contagio entre personas. Porque si bien está registrado que esas personas estuvieron en contacto en la famosa fiesta, no se sabe si también estuvieron en contacto con algún resto de roedor. No se habían hecho los muestreos poblacionales de roedores para saber si había presencia de hantavirus cerca de quienes se contagiaron». La segunda falla, dice, fue ignorar a los investigadores del Conicet de la Mesa de Contención Nacional, que a principios de diciembre recomendaron declarar el alerta, porque había una fuerte sospecha, no confirmada por falta de presupuesto para investigar, de que el virus se estaba transmitiendo entre personas. Esto no se hizo. Sólo emitieron el alerta días más tarde, después de una nota en La Nación, que confirmaba el octavo caso. Hoy ya hay 12 muertos”.

Los recortes en Salud no terminan. El área de Prevención Epidemiológica y Control de Enfermedades Agudas del exministerio acumula una reducción presupuestaria del 80,7% entre 2016 y 2019. El programa «Prevención y Control de Enfermedades Endémicas» pasará de 345 millones en 2018, a 219 millones este año. Y «Cobertura de Emergencias Sanitarias» sufrirá un recorte del 20%: dispondrá de los mismo fondos que en 2016. El informe de Soberanía Sanitaria sostiene, además, «que la articulación del sistema científico y sanitario nacional es indispensable para el control de endemias y la prevención de epidemias. Este sistema es demasiado complejo para que pueda ser desarrollado por las provincias en forma independiente».

Para Carballeda, «Salud siempre habla de ofrecer acompañamiento, en lugar de medidas concretas. Nadie sabe muy bien en qué consisite ese acompañamiento. Las primeras partidas presupuestarias las liberaron la segunda semana de enero, a dos meses del primero caso».

Según Gollán, «provincializan las problemáticas como si el ratón o cualquier virus tuviera una frontera: si está del lado de Chubut es de Chubut, si está más allá es de Río Negro. Es una falta de responsabilidad total, mientras desorientan a la población con falta de información. La gente llama diciendo que vio ratas, cuando esas ratas no la van a contagiar de hantavirus». Kreplak advierte: «Alguna otra epidemia podría desatarse y lo cierto es que no hay ningún reflejo ni responsabilidad en las autoridades nacionales para hacerse cargo». «

Ambiente también ajusta y no realiza estudios de roedores

“En la ausencia del Estado se ve la decadencia tremenda del sistema científico todo, reflejada en que no se hicieron los estudios adecuados que hay que hacer todos los años en todas las zonas donde circula el hantavirus, para saber con qué nos podemos enfrentar”, sostiene Juan Manuel Carballeda, investigador del Conicet que trabaja en el Instituto Leloir. Ambiente es justamente otra área clave contra el hantavirus. También fue degradada de su rango ministerial y hoy depende de Presidencia. De la Secretaría que conduce el rabino Sergio Bergman echaron en 2016 a Guillermo Varela, especialista en la dinámica de población de roedores, que realizó trabajos de campo en la Reserva Otamendi. En diálogo con Tiempo, Varela denuncia la ausencia del ex ministro, «cuando Ambiente tiene entre sus misiones realizar acciones preventivas ante emergencias naturales. Quieren hacerle pagar todo el costo político solo a Rubinstein». Desde el gobierno nacional, dice, sólo intervienen profesionales clínicos de Salud: «No convocan a biólogos, y son importantísimos para que, de manera interdisciplinar, se puedan obtener resultados para ejecutar tal o cual política». Varela era el encargado de analizar la dinámica de la población de ratones colilargos, a través de tramperas y marcando a cada uno. Así revisaban tasa de natalidad, expansión de territorio, nuevas variedades, cruces interpoblacionales, mayor resistencia, y hasta si cambiaron su dieta. «Todo eso el médico no lo puede hacer. Lamentablemente, desde 2015 no sabemos qué está pasando, porque Ambiente no realiza los estudios.»

Prevención

  • Quienes presenten síntomas o sean contactos asintomáticos de casos confirmados, deben consultar rápidamente en el hospital y evitar el contacto estrecho con otras personas.
  • “Contacto estrecho” comprende a quienes hayan compartido 30 minutos o más con un caso confirmado (sin medidas de bioseguridad) desde dos días antes del inicio de síntomas hasta dos días después.
  • Usar barbijo de alta eficiencia N95 en personas con síntomas o que sean contactos asintomáticos de casos confirmados. Éstos deben realizar el aislamiento respiratorio selectivo, según indicación del equipo médico.
  • Evitar la convivencia con roedores y el contacto con sus secreciones, que entren o hagan nidos en las viviendas. Tapar orificios en puertas, paredes y cañerías.
  • Realizar la limpieza (pisos, paredes, puertas, mesas, cajones y alacenas) con una parte de lavandina cada nueve de agua (dejar 30 minutos y luego enjuagar). Humedecer el piso antes de barrer para no levantar polvo.
  • Ventilar por lo menos 30 minutos antes de entrar a lugares que hayan estado cerrados (viviendas, galpones, oficinas, etc). Colocarse previamente un barbijo sellando nariz y boca.
  • Tener especial cuidado en la puesta en marcha de ventiladores y aparatos de aire acondicionado cuyos filtros o conductos puedan haber tenido contacto con roedor o sus excrementos, utilizando las medidas de higiene arriba indicadas.
  • Al acampar, hacerlo lejos de maleza y basurales, no dormir directamente sobre el suelo y consumir agua potable. Si se encuentra un roedor vivo, no tocarlo ni intentar capturarlo.
  • Si se lo halla muerto, rociarlo con lavandina junto con todo lo que haya podido estar en contacto y esperar un mínimo de 30 minutos. Luego recogerlo usando guantes y enterrarlo a más de 30 cm de profundidad o quemarlo.
  • Quienes presenten síntomas o sean contactos asintomáticos de casos confirmados, deben consultar rápidamente en el hospital y evitar el contacto estrecho con otras personas.
  • “Contacto estrecho” comprende a quienes hayan compartido 30 minutos o más con un caso confirmado (sin medidas de bioseguridad) desde dos días antes del inicio de síntomas hasta dos días después.
  • Usar barbijo de alta eficiencia N95 en personas con síntomas o que sean contactos asintomáticos de casos confirmados. Éstos deben realizar el aislamiento respiratorio selectivo, según indicación del equipo médico.
  • Evitar la convivencia con roedores y el contacto con sus secreciones, que entren o hagan nidos en las viviendas. Tapar orificios en puertas, paredes y cañerías.
  • Realizar la limpieza (pisos, paredes, puertas, mesas, cajones y alacenas) con una parte de lavandina cada nueve de agua (dejar 30 minutos y luego enjuagar). Humedecer el piso antes de barrer para no levantar polvo.
  • Ventilar por lo menos 30 minutos antes de entrar a lugares que hayan estado cerrados (viviendas, galpones, oficinas, etc). Colocarse previamente un barbijo sellando nariz y boca.
  • Tener especial cuidado en la puesta en marcha de ventiladores y aparatos de aire acondicionado cuyos filtros o conductos puedan haber tenido contacto con roedor o sus excrementos, utilizando las medidas de higiene arriba indicadas.
  • Al acampar, hacerlo lejos de maleza y basurales, no dormir directamente sobre el suelo y consumir agua potable. Si se encuentra un roedor vivo, no tocarlo ni intentar capturarlo.
  • Si se lo halla muerto, rociarlo con lavandina junto con todo lo que haya podido estar en contacto y esperar un mínimo de 30 minutos. Luego recogerlo usando guantes y enterrarlo a más de 30 cm de profundidad o quemarlo.

FUENTE: INFONEWS