Desde hace años en las escuelas públicas la comida es mala. Pero hace un mes el gobierno de Cambiemos tiene un “menú de emergencia” donde la carne, las frutas y la leche no aparecen ni por asomo.

Los miles de chicos que asisten a los comedores escolares en la Provincia de Buenos Aires tienen un menú donde los protagonistas centrales son los fideos y el arroz, y de la peor calidad.

Plato correspondiente al almuerzo de un comedor escolar de Lomas de Zamora. Foto enviada por un docente a la redacción de La Izquierda Diario

Durante el último período de la gestión de Daniel Scioli por cada alumno el gobierno “invirtió” $ 6,3 por almuerzo y $ 3,95 por desayuno o merienda. Ese monto -ya totalmente insuficiente- no fue actualizado por Vidal y la inflación de los últimos meses trajo como consecuencia un ajuste para todos los comedores escolares.

También hubo recorte en los cupos, como en Bahía Blanca donde fueron recortadas 3.439 raciones de Desayuno y Merienda Completa (DMC), también llamada copa de leche, y 500 raciones de almuerzos. O como en Ensenada donde el recorte fue de casi mil cupos, entre raciones de almuerzos y desayuno-merienda.

Si hay algo que no interesa a la gestión Cambiemos/PRO es que los chicos se alimenten bien. Como ejemplo bastan los dichos de la ya exconsejera escolar de Bahía Blanca, Alejandra Perdriel, que días atrás afirmó que “el que tiene hambre come cualquier cosa”, justificando la distribución de leche en mal estado en su distrito.

Otro ejemplo es que todavía Vidal y su ministro de Desarrollo Social Santiago López Medrano ni siquiera han designado un nuevo director del programa Servicio Alimentario Escolar (SAE).

Estirar la olla

Los trabajadores auxiliares, a los que les descontaron el 70 % del salario por luchar contra el ajuste, día a día hacen malabares para poder “estirar” lo que llevan los proveedores para que, de alguna manera, alcance para todos los chicos que van a los comedores.

Hay 1,4 millones más de pobres en 2016 y la pobreza llega a 34,5 %, según un informe del Observatorio de la Deuda Social Argentina de la Universidad Católica Argentina, institución muy afecta a la gestión de Macri y Vidal.

Y con los tarifazos, el aumento del transporte y los bajos aumentos salariales están cifras seguramente volverán a aumentar. Esto significa que cada vez más chicos y chicas van a necesitar comer en las escuelas.

Mientras esto sucede, la inmensa mayoría de los hijos de los funcionarios, como Antonia Macri, van a escuelas privadas donde la cuota es más alta que los salarios de muchos trabajadores.

En esos selectos jardines, primarias y secundarias tienen un menú de restaurante. Es muy común que los chicos y chicas allí coman “Chopsuey” o “Strogonof” de cerdo, o “Arroz Pilaf”. Al menos eso dice la carta de comidas publicada en la página web del Colegio Jean Mermoz de la Ciudad de Buenos Aires, adonde asiste la hija de Mauricio Macri y Juliana Aguada.

Es tarea de primer orden exigir una alimentación adecuada en todos los comedores escolares. Los docentes se organizan para defender la educación y la salud públicas, al tiempo que luchan contra el ajuste, los despidos, los descuentos por luchar y los tarifazos que tanto el gobierno de Macri y Vidal como el de las gobernaciones K (como en Tierra del Fuego, Santiago del Estero y Santa Cruz) quieren imponer al pueblo trabajador.

Menu del colegio al que asiste Antonia, la hija de Mauricio Macri

FUENTE: LA IZQUIERDA DIARIO