Por José «Pepe» Delgaudio, corresponsal de NOVA en Morón

El miércoles 19 de diciembre, en forma confidencial recibimos la triste noticia que perjudicará a trabajadores y a la industria nacional. Consultamos a dirigentes gremiales de SMATA, ex personal jerárquico, trabajadores y jubilados de Deutz AGCO SA quienes confirmaron lo adelantado con el transcurso de los días.

La determinación del cierre de las plantas se debe a una fuerte reducción de pedidos, de ventas de la producción propia, altos costos financieros, los impuestos de Nación, Provincia y las tasas municipales.

Dedicada a la producción de motores Deutz AGCO cierra su planta de Haedo el 31 de enero de 2019 dejando 70 trabajadores desocupados. Durante enero la central del grupo transferirá desde Alemania los fondos para el pago de las indemnizaciones al personal.

Por otro lado, la fábrica Deutz Tractores instalada en General Rodríguez cerraría sus puertas entre abril y mayo de 2019. En la actualidad, 120 trabajadores están suspendidos.

En 1864 Deutz es creada en Colonia, Alemania; 20 años después era la primera empresa en dar energía en la  Ciudad de Buenos Aires; en 1898 construyó el primer motor diesel; en 1926 comenzó la construcción en serie del primer tractor con motor diesel Deutz; y en 1959 se funda Deutz Argentina SA como subsidiaria de KHD.

La empresa Carraro Argentina S.A., perteneciente al grupo internacional de origen italiano produce ejes y transmisiones para tractores y está radicada en Haedo. En 2016 el plantel de asalariados alcanzaba a 350 personas, en la actualidad es de 70, quienes podrían perder sus fuentes de ingresos de concretarse en mayo el cierre del establecimiento.

En junio de 2012, la agropartista comunicó un plan de inversiones de 100 millones de pesos destinados a aumentar la producción. El grupo tiene plantas en Italia, Estados Unidos, India, China, Alemania y Argentina.

«Estamos mal pero vamos bien»

Los anuncios de Mauricio Macri durante la campaña electoral de 2015, las promesas realizadas a partir de diciembre de ese año y las reiteradas en los casi 37 meses de gestión solo han sido globos de colores para entretener a los distintos sectores de la sociedad, en particular a los más necesitados, las pymes, el comercio y los jubilados.

El corolario de fracasos económicos, profundización de la grieta y enfrentamiento entre los argentinos, el endeudamiento y sumisión al FMI pueden equipararse a la definición de los principios de los ’90 cuando Carlos Menem dijo: «Estamos mal pero vamos bien».

AGENCIA NOVA