La final en Madrid es una patada en el alma a todos los hinchas de fútbol de la Argentina. A 10 mil kilómetros de distancia, el River-Boca es un intento poco feliz de transformar el superclásico en un evento Champions League.

Esto es para el tipo que se tomó el bondi, el tren, que después hizo combinación con el 42 para llegar a Núñez, que se comió seis horas al sol esperando la final que no fue, que repitió el itinerario el domingo con la ilusión de la Copa, que estuvo una semana boquiabierto haciendo cuentas para pedir un préstamo que lo llevara a Doha, Miami, Medellín, Euro Disney, Islas Vírgenes, Mauritania, Turkmekistan, Moldavia… ¿Quién da más?

Esto es para el otro paisano que fue a la ida a La Boca, que se volvió a poner la camiseta para la tarde del Bombonerazo, que había hecho una apuesta con el vecino para el sábado 24, que tenía la picada armada esperando la más soñada de las vueltas olímpicas en el Monumental…

Esto es para cualquier hincha de fútbol de la Argentina. Nos robaron la final. Que se juegue la final en Madrid suena lindo. Lindo para el marketing, lindo para el negocio global de la pelota, lindo para quitarle la identidad a un juego que debía jugarse en la húmeda, caótica y bien nuestra Buenos Aires…

Esto es para River y Boca. Los dos equipos perdieron. River no pudo defender su localía. Boca no pudo sostener el reclamo de los puntos. Más allá de la ventaja deportiva que pierde River al tener que dejar del Monumental, la Conmebol termina adelantando un año lo que iba a dar comienzo en el 2019: una final en cancha neutral. Con un agravante. El 9 de diciembre se jugará con otro clima, con otro folclore, con otras reglas que las que se habían establecido al comienzo de la edición de esta Copa.

Esto es para los pesimismas de siempre que creen que las cosas siempre pueden estar peor. Sí, tienen razón. La final en Madrid inaugura una nueva era: la championización del fútbol de Latinoamérica. Y hay que decirlo… Estamos lejos de Madrid. Mucho más que los 10 mil kilómetros que separan al Monumental del Bernabéu.

DIARIO OLE