En medio del fuego amigo

No hay hombre, por poderoso que sea, que no reciba presiones. Angelici suele decir también que nadie está por encima del club ni de sus derechos. Ni nombres ni hombres. Nadie. La realidad no hizo más que confirmárselo.

Muchos pensaron que era una postura de ocasión. Muchos aún lo siguen pensando. Daniel Angelici siempre repitió, desde aquella desgraciada noche de 2015 en la que el gas pimienta manchó la Copa, que los partidos se ganan y se pierden en la cancha. Lo hizo a sabiendas de que los abogados de River habían volado a Paraguay con todos los informes médicos que buscaban que el partido no continuara.

El sábado, ante una situación en la que su club podía sacar una ventaja similar, el presidente de Boca repitió aquella frase. Y hasta firmó una carta de intención para que se jugara ayer si los dos equipos estaban “en igualdad de condiciones”. Pero quedó en medio del peor fuego de todos: el fuego amigo. Fue trending topic hasta entrada la tarde con pedidos de que renunciara, había banderas en su contra en la puerta del hotel Madero y tenía en contra al plantel -cuerpo técnico incluido- y hasta a los dirigentes que lo acompañan. Ayer, en una caótica e improvisada conferencia de prensa, contó su cambio de postura y la presentación que se hacía ante la Conmebol. Con una certeza madurada a lo largo de una noche larga: si el partido se jugaba ayer, no sólo estaba jugando en contra de los intereses del club, sino que era el principio del fin de su gestión -y de la de su continuidad.

Hay un Mundo Boca que todavía clama venganza por el 2015: muchos hinchas disfrutarían más un triunfo por esa vía que en la cancha. Mientras que los propios jugadores, que hasta el sábado comentaban por lo bajo sus sospechas sobre ventajas de las que gozaba River desde la Conmebol (los dopings del 2017, el caso Zuculini -también pasó con Ábila-, la no utilización del Var a favor de Independiente y su estricto uso ante Gremio), ahora no tienen problemas en gritarlo. Como hicieron Benedetto y Tevez.

No hay hombre, por poderoso que sea, que no reciba presiones. Angelici suele decir también que nadie está por encima del club ni de sus derechos. Ni nombres ni hombres.Nadie. La realidad no hizo más que confirmárselo. Y postergar su palabra.

DIARIO OLE