Incluso el sábado tras la postergación, Angelici y D’Onofrio mostraron posturas componedoras. Este domingo ya se los vio separados buscando ventajas.

Cuando la mecha asoma, el fútbol argentino está lleno de fósforos para encenderla,independientemente de los colores. La culpa es del otro, por agredir o provocar al agresión. Por acción u omisión.

El sábado había un caldo de cultivo ideal para que explotaran bombas en todos lados.Sobraban culpables, nadie hablaba de inocentes, ni siquiera de la gente, principal víctima de las miserias que supimos conseguir.

Sin embargo, D’Onofrio y Angelici dieron el ejemplo. Lejos de avivar el fuego exhibieron mangueras contra incendio. la reunión con Alejandro Domínguez, presidente de la Conmebol, ese «pacto de caballeros» que terminó determinando la postergación de común acuerdo fue una pipa de la paz ante tanto humo tóxico. El de Boca le agradeció al de River por el trato, si bien había sido el más presionado por la Conmebol, que quería jugar sí o sí.

Angelici, hoy, con la prensa.

Pero como el domingo ni Dios se tomó descanso, volvió la búsqueda de la ventaja, la puja por el metro para adelantar al otro. Probablemente esta nueva grieta comenzó por la posición en la que colocaron a Angelici la mayoría de sus propios dirigentes, lejos de una postura más radical que pedía ir con los tapones de punta a la Conmebol y pedir sanciones (o directamente el partido ganado).

Así, Angelici debió transitar la cuerda floja manteniendo su principio de «ganar o perder en la cancha» y el de buscar respuestas en el Tribunal antes de pensar en fechas de la segunda final (los famosos puntos). El dirigente optó por evitar el fuego amigo y bancarse el ajeno. Se puso el casco, nomás.

D’Onofrio, con los periodistas.

En Núñez, D’Onofrio recogió el guante y, no mucho después de que su colega hablara ante la prensa, hizo lo mismo para fijar un costado más agrietado. Calificó como «sorpresa» el nuevo reclamo de Boca y, tajante, afirmó: «La final se juega en River y con gente».

¿Se pasan la pelota?

El dirigente millonario no dudó en exhibir el pagaré virtual que se había firmado el día anterior y que trascendió a la prensa (Angelici se quejó de que el domingo bien temprano ya lo habían filtrado). Luego de recalcar que el sábado «Angelici tenía toda mi solidaridad» (para que no se jugara el partido), subió la apuesta: «Antes de anunciar la postergación para hoy, quedamos en firmar lo que se hizo público. Cualquier cosa que estén agregando a eso sería faltar a la palabra, algo que no es válido ni lógico».

DIARIO OLE