Por PABLO ARIEL GONZALEZ

La inseguridad en nuestra ciudad no para de crecer de un tiempo a esta parte.

Todas las modalidades delictuales, y como nunca antes había sucedido, y casi de manera ilustrativa, han dicho presente desde enero a la fecha en la ciudad del encuentro.

Encapuchados fuertemente armados, intentos de secuestro de menores, cotidianos robos de motos, robos de autos, incansable saqueos de comercios y viviendas, secuestros virtuales, robo de celulares a punta de pistola en la vía pública a adolescentes sin pausa, casi todo pasó y sigue aconteciendo en nuestra ciudad.

Las autoridades policiales responsabilizan a los fiscales, ya que según ellos cada vez que detiene a un delincuente en nuestra comuna, casi al instante, el mismo es devuelto a nuestra sociedad, y así como si nada.

Los fiscales se defienden manifestando que sin las pruebas pertinentes, nada se puede hacer en este aspecto, cuya recolección, depende básicamente de ellos, los de azul.

El comisario en charlas de pasillo, pide a gritos que la intendenta presione a los fiscales, para que cambien el accionar de sus rumbos al momento de tener que aplicar la ley, aunque puertas adentro de su alma, celebra tantas falencias y falta de compromiso de los de la justicia local.

Los fiscales dicen nosotros aplicamos la ley que está, y de ella no nos podemos apartar, mientras que en voz baja, chocan las copas ante tanta inercia, ineptitud, complicidad y falta de compromiso de los a cargo del Comisario Martínez.

De aquí para allá, todos se pasan la pelota y al mismo tiempo que esto acontece, los que cometen delitos en nuestra ciudad, en muchos de esos casos, bichos “sabios lectores y olfateadores” de las condiciones que existen del otro lado, digo de los que deben trabajar en la prevención y posterior represión de los delitos, al ver este caldo de cultivo reinante para avanzar, lo hacen, y nuestro vecinos no solo lo sienten, sino que además, lo padecen y mucho.

Y alla se ven, sin sudar y sin despeinar, a las patas que hacen a esta mesa social de responsabilidades en el tema, servirse y casi te diría, al unisonó, de los placeres y las comodidades que les otorga el haber logrado instalar en nuestra trinchera social, que la culpa siempre es del otro, y como el otro tampoco tiene la culpa, porque él también ha sabido plantar que la culpa es del otro, al momento de atribuir CULPAS, claro está, en este trabalenguas de pelotas pateadas afuera de la cancha, en definitiva, y si, NADIE termina teniendo la dichosa culpa.

De esta manera, la pista PERFECTA para los delincuentes, cada día se la ve lucir, andar y brillar, un poco más perfecta para sus intereses, y espartanas IMPUNIDADES.

Como sufrientes espectadores, las miles de almas que engordan de contenido y llenan de vida al gran territorio baraderense.

Mientras todo esto acontece, “ella”, la por siempre “ausente”, intendenta de Baradero, ahí suele estar, mirando y no dejando de mirar, como un juez en un partido de tenis, y para aquí y para alla, y en el más absoluto y profundo silencio de todos, sin intervenir, sin chistar y, mucho menos aún, sin molestar.

Así las cosas, “ellos”, los responsables de la seguridad de Baradero, haciendo uso y abuso de la total carencia de reproches políticos hacia sus funciones, y de un lado para el otro, y ante los ojos y los restantes sentidos timoratos de los que andan por estos pagos, rezando para no caer en las garras, de los feos, sucios y malos, que asolan a diario las calles de este, nuestro gran hogar, no dejan de devolverse la pelota, una y otra vez, y un millón de veces más, y de aquí para alla.

Y así, de cara a un tiempo que no para, se vuelve a ir a la catrera un día más, otra vez la cancha de los de a pie quedó sin probar el rebote de sus redondas no aptas para el fútbol, aquellos que tienen la obligación y las herramientas para convidarlos con algo parecido a una solución a sus dramas e infinitos problemas del cotidiano, volvieron a faltar a la cita, sus esperanzas lo sufren, su confianza en las instituciones, también.

“Ellos” están ganando la batalla, “ellos”, los que no dejan de delinquir en la ciudad, y “ellos”, los otros, los que no dejan de garantizarles IMPUNIDAD, esa que queda de manifiesto al ver su falta total de compromiso trotar, trotar y hacerse voz, esa frase, que con tanta popularidad sabe andar por estos tiempos, da cuenta de todo esto, la que dice, y ante cada delito que sucede en el condado más antiguo de todos, nosotros, policía, justicia y poder político, con lo que te sucedió, lamentablemente “NO PODEMOS HACER NADA”

Y lo peor de todo saben qué es, que se nota demasiado!