Por PABLO ARIEL GONZALEZ 

En un gobierno totalmente sectario como lo es el que conduce Antonijevic en Baradero, la doble vara al momento de accionar desde el poder, es un axioma no solo innegable, sino que además, absolutamente irrefutable.

Esto queda de manifiesto en distintos y variados aspectos de la vida política de nuestra ciudad, están esos, muy pocos por cierto, para con los que jamás existe un “volve otro día”, cuando de acceder al despacho de la intendenta se trata, y los otros, esos que nunca dejan de morir en el intento.

Están esos, muy pocos por cierto, que en tantísimas ocasiones no requieren de hacerse de una trampa al momento de cumplir una ley, ya que de excepciones a la misma, los empachan recurrentemente los que tienen el deber de hacerla valer, y los otros, la enorme mayoría que hacen al universo social de Baradero, para con los cuales la norma, rige diariamente muy ruda, francamente vigorosa, y repleta de sanciones para con los que se atreven a desoír sus mandatos y premisas.

Están esos, muy pocos por cierto, los que al pedir, solo escuchan un “si” de parte de los que el “conceder”, tienen en su gorda agenda llena de dulces facultades, y están los otros, la enorme mayoría que hacen al universo social de Baradero, que se aburrieron hasta el hartazgo de escuchar siempre la misma devolución, el “no”

De esta forma podríamos seguir y nunca parar, identificando ejemplos que dan vida y sustento a la tan notoria doble vara con la que son tratados por parte del gobierno comunal de CAMBIEMOS ante un mismo hecho, pero vamos al grano.

En el mes de marzo de este año, en el ámbito de la Provincia de Buenos Aires, se estableció que ya no es obligación al momento de renovar el registro de conducir, exigir a los vecinos de los 135 municipios que la componen, el libre deuda como un requisito sine qua non a los efectos de poder acceder al mismo.

En Baradero, esta disposición legal, NO SE CUMPLE.

A raíz de que las multas pendientes de pago se habían convertido en el principal factor que frenaba los trámites de los contribuyentes, es que se iniciaron varias acciones judiciales para poner punto a esta cuestión, hasta que finalmente el Gobierno de la Provincia de Buenos Aires, giró una instrucción a todos los municipios de la provincia donde se especificó que “no ya no era obligación el libre deuda para renovar el registro”, y por lo tanto, ya no podrán incluir como obligación para renovar el carné de conducir, el libre deuda de infracciones.

De esta manera, la Justicia dio lugar a un reclamo presentado por la Defensoría del Pueblo por aquellos días, para que los conductores que quisieran renovar el registro, no se vieran obligados a pagar las infracciones de tránsito que no posean sentencia firme.

La mencionada obligación de cumplir con la presentación del certificado de libre deuda de infracciones, provocó un sinnúmero de reclamos ante el Ombudsman de la Provincia de Buenos Aires, quien actuó en consecuencia enviando una petición formal para que se desestimara la exigencia.

En respuesta al reclamo, la dirección de Seguridad Vial, emitió una circular a todas las comunas para que hicieran efectivo el cumplimiento de la sentencia judicial.

La circular en ese punto especificó que “sólo la existencia de multas impagas o inhabilitaciones vigentes, impuestas por sentencias firmes y consentidas impiden la obtención de la licencia de conducir”, por lo que “aquellos procedimientos donde sólo existan infracciones constatadas y/o en trámite, no pueden obstaculizar la obtención de la licencia única de conducir”.

Mil cuatrocientos pesos cuesta renovar el carnet de conducir hoy en nuestra ciudad, mucho más que en el resto de los municipios de la zona, y encima de lo oneroso que es acceder al mismo en los tiempos que corren, hay que soportar esto, “la extorsión” de nuestras autoridades comunales a los vecinos de nuestra ciudad, aplicando una ley muy ruda, francamente vigorosa, y repleta de sanciones para con los que se atreven a desoír sus mandatos y premisas, con este claro agravante, una ley que NO EXISTE.