Pobres caballitos, ellos no tienen nada que ver, tan solo lo único que buscan es poder alimentarse un  poco, nada más.

Pero como nunca antes había ocurrido en nuestra ciudad, se los ve dando vueltas y solitarios por cada rincón de Baradero.

El Cuartel 3° abunda de todo eso que necesitan para alimentarse, pero algunos vecinos, por lo visto, ya están cansados de sus dueños, los que “los tiran” a su suerte por todos lados, y sino, mira.