Por PABLO ARIEL GONZALEZ

Ayer, y porque el tiempo todo lo pone en su lugar, y en el caso de nuestras denuncias públicas que habitualmente hacemos, siempre las termina confirmando, tanto el Fiscal Hernan Granda, como el mismísimo Comisario de la comunal, Diego Martínez, en “su periodista favorito”, y obligado por las circunstancias, debieron salir a reconocer lo que hasta acá, venían negando, a la existencia de la causa penal en contra del mandamás de la fuerza a nivel local claramente nos estamos refiriendo.

Luego de un mes de radicada la denuncia contra Martínez, reconocido por propio el fiscal que instruye la causa en la radio afín a dar protección mediática a los delincuentes con poder y/o guantes blancos de Baradero, los testigos de los hechos de corrupción denunciados, son llamados a declarar uno a uno, sin prisa, ni el mínimo resguardo a sus integridades personales, a cuentagotas ante quien tiene el DEBER de investigar, conforme a derecho, los extremos de la mencionada causa y las denuncias que en ella vertidas dan sustento al nacimiento de la misma.

A medida que ello acontece, los denunciantes siguen estando bajo las órdenes del denunciado, descabellado por donde se lo quiera mirar y analizar en el contexto de las cosas que están pasando en nuestra ciudad.

Martínez sigue en funciones, como si nada, sin importar las facultades y posibilidades que el efectivo cumplimiento de sus funciones le otorga, para obstruirla, entorpecerla, o dejarla sin efecto de cara a la investigación a llevar a cabo para lograr su sincero esclarecimiento.

Con todo el tiempo de su lado y el desamparo que hacia ellos existe en la actualidad, hándicap otorgado por la justicia hacia el imputado, uno a uno, antes de ir a declarar ante el factor de impunidad que hoy calza y viste en las oficinas de Ameghino y O Roarque de Baradero, los policías recién egresados de la local (ex pitufos) son explícitamente advertidos y sin eufemismos de algo más que concreto y posible, “OJO con lo que declaran”, porque si se equivocan y se les va LA BOCA corren “el riesgo” de ser trasladados a cumplir sus tareas a otra ciudad.

Nuevitos, sin experiencia, y con novatos pasos en una fuerza tan rígida y cruel con quienes sacan las patas del plato y tiran “dardos” en contra de sus camaradas, así andan los “adolescentes” oficiales oriundos de nuestra ciudad, llenos de temor a los actos fallidos de sus lenguas y con los bozales bien ajustados, para evitar “meter la pata”, y ser expulsados de sus hogares, afectos y seres queridos.

Que me van hablar de amor, cantan los tangueros de nuestra comuna en cada bar parafraseando al uruguayo Julio Sosa, y que me van hablar de justicia, tanto ellos, como es resto de los baraderenses, hoy andan cantando de frente a estos gravísimos hechos acontecidos en la Comisaría local.

Si el MALDITO diablo no mete la cola, y sale en defensa del bienestar de nuestra comuna, el final de esta historia ya está sentenciado, volveremos a ver levantar la copa del triunfo, UNA VEZ MÁS, a ella, la invencible IMPUNIDAD de siempre en los estrados de nuestra castigada sociedad del encuentro.

Las condiciones están dadas para que todo quede en el olvido, la INJUSTICIA local, una vez más lo está logrando.