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Por PABLO ARIEL GONZALEZ

Más que una vulgar y fantasmal sensación, para todos los baraderenses, hoy por hoy, la inseguridad anda desfilando entre nosotros como una sombra de la mismísima y muy cruenta tangible realidad.

Los creyentes, al de arriba se lo atribuyen, los otros, tan solo a la suerte quizás, pero lo cierto es que, hasta acá, alguien o algo se ha apiadado de todos nosotros, y nunca se resistió a otorgarnos una chance más.

Desde BL, la problemática  de la INSEGURIDAD y su notorio crecimiento en este último tiempo, lo venimos planteando y demasiado, y lo hacíamos mientras otros, a la par, no dejaban de ocultarla debajo de la alfombra, silenciarla o simplemente atribuirla a una simple casualidad del destino, y a la vista de los hechos, lamentablemente una vez más, debemos decir que no erramos en todo aquello que veníamos anunciando como pronto a caer y golpear fuertemente en nuestra sociedad baraderense, la más antigua de la provincia donde la leona reina y manda ferozmente, un día llegó, para algunos de improviso, para nosotros con un sin fin de anuncios  previos, y un día llegó, todo un palo ya lo ves.

Mientras en campaña no se dejaba de hablar de solo y tan solo de obras y más obras, nosotros alertábamos sobre la necesidad de poner en la agenda pública de nuestra ciudad a la INSEGURIDAD, detractores, mala onda, despiadados opositores, periodismo de barricada solo recibíamos de parte de algunos al querer instalar y concientizar de todo eso que ya estaba pasando y que, día a día,  se lo veía andar  más robusto, espartano y peligroso que nunca antes por los rincones, todos y sin excepción, de la maravillosa ciudad del encuentro.

¿Cuánto hace que venimos planteando sobre la necesidad de hacer efectiva en hechos a la Secretaría de Seguridad en nuestra comuna? ¿Cuántas veces publicamos sobre el apetito social del arreglo de las cámaras de seguridad, que a la fecha, siguen sin funcionar en nuestro distrito? ¿Cuántas veces lo dijimos? Que no podemos seguir andando por la vida, sobre todo en los tiempos que corren, sin un plan de seguridad acorde a nuestra idiosincrasia, estilo de vida, situación social y total falta de oportunidades para nuestros jóvenes que existen y forman parte de la actualidad y coyuntura baraderense? ¿Cuántas? sin embargo, nunca nos dieron bola.

Venía pegando en el palo, estaba a punto de caer la tragedia en su máxima expresión, los robos a punta de pistola estaban picando como gotas lo hacen empujadas por las  furibundas lluvias de un verano cargado de calor, ella estaba de vacaciones, ella no las quería cortar, nadie sino ella podía tomar el toro por las astas, y por esas cosas del destino, San Pedro tuvo que ser fatal testigo de un mal final de película con protagonistas descontrolados de nuestra ciudad, que un día se fueron para alla, y alla mal terminaron. Pudo haber pasado aca, otra vez tuvimos suerte, una vez más el gobierno la tuvo, porque de haber ocurrido en nuestra ciudad, ni lo dudes, que la historia se hubiera escrito de una manera totalmente distinta a como se está redactando en la actualidad.

Muchos creímos que, acontecido lo que en la vecina ciudad a la nuestra pasó, algo de todo esto iba a cambiar, ellos, los que delinquen se iban a cuidar un poco más, aunque sea por un rato le iban a poner STOP a su andar delincuencial, por lo visto, y a los sentidos de todos está, no conocen de frenos ni de pausas al momento de salir a asolar esta, nuestra ciudad, que de tranquila y segura, casi que ya nada tiene.

La calle lo anda gritando, y la calle no se equivoca, la inseguridad en Baradero está totalmente fuera de control, y por lo que estamos viendo, solo rezando y siguiendo apostando a la suerte, vamos a evitar tener una tragedia, de esas, de las bravas, en esta ciudad en la que todos aspiramos a continuar viviendo.

Si alguien está creyendo y anda convencido de que esto no es así, y que ni la suerte ni el de arriba, peinan, vistes, maquillan y decoran a nuestras únicas expectativas positivas en este camino, que nos avise, así logramos compartir con ellos un poco de toda esa tranquilidad que hoy a sus almas los asiste, y que por estas pampas, anda tan invisible, como el silencio mismo.

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