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La semana pasada, en “Quien quiera oír que oiga”, volvimos a tener el enorme placer de entrevistar al reconocido Licenciado en psicología a nivel local, Luis Tobares.

En esta oportunidad Luis, y con la autoridad y claridad de conceptos que lo caracteriza, abordó todo lo que hace a “LAS FOBIAS”

Los insectos, las alturas, los espacios cerrados, los perros, las tormentas, los ascensores o volar en avión pueden generar terror en algunas personas, tanto que es posible que queden paralizadas al enfrentarse a ellos. Se trata de las llamadas “fobias específicas”, es decir, miedos extremos e irraciona­les a ciertos objetos o situaciones que no son necesariamente riesgo­sos en sí.

Personas de todas las edades pueden padecer estas fobias. Ahora bien, es frecuente que las fobias infantiles desaparezcan con el tiem­po. Si bien los adultos son capaces de reconocer el carácter irracional de sus miedos, enfrentarse a ellos o incluso imaginar, esa circunstancia a la que se le tiene miedo puede desencadenar un ataque de pánico o un estado de ansiedad severa.

Aún se están estudiando sus causas. Se sabe que ciertas fobias están relacionadas con la historia fami­liar, es decir, tienen un componente hereditario. Otras, en cambio, se relacionan con un evento traumático, como puede ser un temor extremo a los perros. Aunque es importante destacar que en el mayor de los casos las fobias pueden no darse por traumas concretos. Diversos investigadores afirman que el cerebro parece estar programado para asociar ciertos estímulos con determinadas respuestas como las reacciones de rechazo, de miedo o de asco. Esto hace que se produzcan respuestas automáticas o reflejas de escape y huida que aseguran la supervivencia de los seres vivos frente a los peli­gros naturales. A partir del estudio de este mecanismo se explica la ele­vada frecuencia de algunas fobias, como el miedo a las serpientes y los reptiles en general, a las arañas y a los espacios altos o cerrados.

Las personas que sufren estas fobias generalmente desconocen que exis­ten tratamientos muy eficaces para estas afecciones. Así, hay quienes están dispuestas a utilizar siempre las escaleras para evitar subir al ascensor; y otras a nunca hacer un viaje al exterior por su fobia a volar en avión. Otro aspecto que influye en que la gente no se ocupe de acabar con estos miedos extremos es que el objeto que despierta el miedo sea fácilmente evitable.

¿Cómo se puede lograr la superación de algunas de estas condiciones? Un tratamiento para resolver estas fobias es la llamada “terapia de exposición”. Consiste en que los miedos desaparezcan o disminuyan al afrontarlos. Así, sistemáticamen­te, la persona que tiene el miedo específico, acompañado y alentado por el terapeuta, logra desensibili­zarse al miedo mediante técnicas de relajación y de la exposición muy gradual al objeto o situación real o imaginaria que desencadena el temor extremo.

Es importante, en el caso que exista, reconocer el miedo extremo, tener el apoyo de los familiares y amigos, y recibir ayuda de especialistas para superar este trastorno y vivir mejor.

Para escuchar todo lo que Luis Tobares contó sobre esta patología, más común entre todos nosotros, de lo que muchos creen.

AUDIO

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