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El gobierno de Mauricio Macri impulsa la reforma previsional que ya tiene media sanción del Senado en la Cámara baja. La modificación a la propuesta original del gobierno en la fórmula de actualización, según las estimaciones del Centro de Economía Política Argentina (CEPA), es muy poco significativa: en los hechos implica sólo 44 pesos adicionales para la jubilación mínima para marzo de 2018. Para la AUH y asignaciones familiares la “mejora” resulta aún menor: sólo de 8,54 pesos.

La Comisión del Senado aprobó un dictamen que modificó levemente la fórmula del proyecto oficial de reforma previsional. El Centro de Economía Política Argentina (CEPA) analiza en su informe “La metodología del ajuste” las implicancias concretas de esta modificación que no implica una mejora sustancial para jubilados, pensionados y perceptores de AUH y asignaciones familiares. Por el contrario, la reforma previsional se presenta como el elemento que garantiza el “ahorro necesario” a través de un importante ajuste para garantizar la “exitosa” aplicación de la reforma laboral y tributaria.

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En el marco de la reforma previsional, la propuesta del gobierno implica la actualización de jubilaciones, prensiones, AUH y las asignaciones familiares a través de la inflación medida por el INDEC y de una porción de la evolución del PBI real (5%). Esta nueva fórmula, modifica de plano la Ley de Movilidad del año 2009, que establece una formula de actualización bianual conformada por la variación de la recaudación y los salarios. Sin embargo, en la Comisión del Senado se aprobó un dictamen que modificó levemente la fórmula del proyecto oficial, trocando el PBI por la evolución de los salarios. A pesar de este cambio, el eje de la formula sigue estando en la actualización por inflación con una composición “70% inflación” y “30% salarios”. Esto implica que en adelante, jubilados, pensionados, beneficiarios de AUH y del sistema de asignaciones familiares no podrán ganar poder adquisitivo sino que, como mucho, podrán esperar no reducir sus ingresos reales.

Esta propuesta no es aislada sino que se ubica en el marco de las recomendaciones de los organismos internacionales. La última recomendación del FMI en 2016 indica que “indexar los beneficios a la inflación desde 2019 en adelante reduciría el actual déficit a 20 puntos del PBI”, mientras que la OCDE recomienda “indexar las prestaciones por jubilación al índice de precios al consumo” indicando que la fórmula actual (de 2009) “transmite todos los beneficios productivos de las generaciones actuales que trabajan a los jubilados”. En el fondo, este tipo de “recomendaciones” cuestionan el corazón del sistema solidario de jubilación. Hasta hoy los aumentos obtenidos por los sindicatos en las paritarias se traducían a los jubilados dado que los actuales activos financian la jubilación de los actuales inactivos de la tercera edad.

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Además, esta propuesta se ubica estratégicamente en el marco del paquete de reformas, ya que tanto la reforma laboral como la tributaria, requieren del recorte previsional para su efectiva aplicación. Algunos elementos que componen la reforma tributaria y laboral, suponen una merma importante en la recaudación de la ANSES, motivo por el cual la reforma previsional aparece como el elemento que garantiza el “ahorro necesario” a través del recorte a jubilados, beneficiarios de la Asignación Universal por Hijo (AUH) y perceptores de asignaciones familiares. La importante reducción de las contribuciones patronales, la propuesta de coparticipar el 100 por ciento del impuesto a las ganancias como “medida compensatoria” hacia las provincias para garantizar la concesión del Fondo del Conurbano a la Provincia de Buenos Aires. En una nota publicada en Nuestras Voces denominada “ANSES, la variable de ajuste” hemos desarrollado en profundidad este fenómeno. CEPA estimó que ese “ahorro” fiscal que viabiliza las otras dos reformas rondaría los 75 mil millones de pesos.

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La nueva propuesta

La nueva propuesta para la reforma previsional aprobada por la Comisión del Senado y encabezada por Miguel Ángel Pichetto, fue presentada como “superadora”. La formula de actualización trimestral se conformaría en un 70 por ciento por inflación y un 30 por ciento por salarios (eliminando el componente del PBI que era la propuesta oficial). Según las estimaciones de CEPA, esta “mejora” es muy poco significativa ya que en los hechos implica solo 44 pesos adicionales para la jubilación mínima para marzo de 2018. Respecto de la propuesta original del gobierno, cuya fórmula se ajustaba por inflación y PBI, supone una mejora de 0,4 por ciento.

CEPA estima incluso la proyección anual, donde se percibe que la mejora entre la propuesta original y la aprobada por el Senado es de sólo 287 pesos.

Cuando se realiza la estimación para la AUH y asignaciones familiares la “mejora” resulta aun menos significativa, siendo solo de 8,54 pesos.

Además, la propuesta oficial incluye una cláusula que garantiza el 82 por ciento móvil sobre el salario mínimo vital y móvil como forma de reaseguro para los jubilados que tengan 30 años de aportes efectivos. Esto que es presentado como un avance en la práctica ya sucede, dado que la jubilación mínima alcanza los 7.246 pesos mientras que el salario mínimo vital y móvil asciende a 8.860 pesos:la relación es de 81,78 por ciento.

Así, ninguna de las transformaciones operadas en la reforma previsional implica una mejora sustancial para jubilados, pensionados y perceptores de AUH y asignaciones familiares. Por el contrario, el ajuste operado en este sector será lo que garantice la exitosa aplicación de la reforma laboral y tributaria.

NUESTRAS VOCES

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