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Seas fan o no de Los Piojos, te guste la música de Andrés Ciro Martínez o te dé igual, este imperdible momento radial te emocionará.

Muy despacito lo empecé escribiendo solo en la cocina de mi casa y me puse a llorar desconsoladamente. Fue justamente en un momento que mi viejo estuvo mal, lo internaron de urgencia en un hospital psiquiátrico”.

Y es que el músico estuvo en Perros de la Calle (por FM Metro 95.1)en la mañana del jueves, charló extensamente con Andy Kustnezoff y equipo y dejó una conmovedora anécdota de cuando escribió el tema Muy despacito, del disco Ay ay ay (1994).

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Muy despacito sobre el abismo volaré empecé escribiendo solo en la cocina de mi casa y me puse a llorar desconsoladamente. Después mi viejo estuvo mal y terminé el tema con la estrofa. El estaba mal, en realidad tenía como una depresión importante y a raíz de eso tomaba pastillas, mezclaba, como buen médico, y se automedicaba”, comenzó a relatar Andrés Ciro, íntimo e introspectivo.

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“El era endocrinólogo, atendía mucha gente con cáncer, no iba al psicólogo. Sobre el final de su vida él me contó, bueno esto es un bajón -dijo, entre risas Andrés y continuó, con el aval del equipo de Perros-, él me dijo ‘no sé qué hacer’. Había llegado un lugar en donde se sentía en un callejón sin salida. No había hecho plata para ponerse un maxiquiosco, no tenía un hobby y él me decía ‘me siento muchas veces con una persona que sé que va a morir y no se lo puedo decir por la profesión’. Muchas veces esa familia tenía que poner plata y plata con tratamientos que extienden la agonía. El por eso tuvo quilombos y amenazas telefónicas a mi casa, porque los laboratorios que no querían que él investigue tratamientos alternativos. Era muy idealista, y mi vieja le decía ‘tengo que pagar la carnicería’, así, emocionado y por momentos con la voz quebrada un inédito Andrés Ciro comenzó a relatar la historia de Muy despacito.

“A mi viejo le gustó mucho, me dijo que era impresionante cómo había descrito la situación. Y me dice ‘Vení por favor acompañame’ y había un pibe que tendría 25 años, internado también, y me dice ‘hola, cómo estás, escucho tu música. Vení por favor, solamente dame la mano’. Me quedé ahí un ratito con él, muy fuerte”.

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