Hubo asambleas en todo el país y una movilización a Plaza de Mayo bajo las consignas #NiUnaMenos, #VivasNosQueremos y #NosotrasNosOrganizamos en el marco del Día internacional contra la violencia de género.

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En el marco del Día internacional de acción para eliminar la violencia contra las mujeres, el colectivo Ni Una Menos convocó a asambleas de mujeres y una marcha a Plaza de Mayo . «En todo el mundo, nosotras nos organizamos con un grito en común: #NiUnaMenos #VivasNosQueremos. #NosMueveElDeseo», expresaron desde el colectivo de mujeres que encabezó la movilización.

A diferencia de la marcha del 19 de octubre, en la que cientos de miles de personas marcharon de negro bajo una lluvia intensa, esta vez la movilización tuvo la característica de ser más colorida, con grupos de tambores y consignas de las distintas agrupaciones de mujeres. Si bien la cantidad de personas fue menor, la concentración ocupó varias cuadras en su trayecto desde el Congreso a la Plaza de Mayo

En un escenario improvisado frente a la Pirámide de Mayo, se leyó un documento en el que se reclamó presupuesto y programas gubernamentales para combatir la violencia de género, igualdad salarial para las mujeres y la aprobación del aborto legal. También se pidió por la libertad de la dirigente social jujeña Milagro Sala.

El documento completo del colectivo #NiUnaMenos

Hoy, 25 de noviembre, día internacional de lucha para la eliminación de la violencia contra las mujeres estamos otra vez unidas para gritar junto a las compañeras de nuestra América Latina y del mundo, ¡NI Una Menos! ¡Vivas nos queremos! Nos movilizamos en Buenos Aires como en miles de ciudades del país y el mundo, porque nuestro grito es también el de todxs lxs que desean subvertir un orden de cosas que excluye, mata y encarcela: el patriarcado. Las hermanas Mirabal fueron asesinadas por una dictadura sangrienta, insurgentes y tenaces militantes democráticas. Hoy, cada día, contamos las mujeres asesinadas por la mano visible del victimario y la mano invisible del patriarcado. Nosotras decimos ¡Ni una menos! ¡Vivas nos queremos!, para que en ese grito se escuchen también nuestras demandas:

* Exigimos: presupuesto para implementar las políticas y los programas reclamados por miles de mujeres en las calles, por las propias víctimas y por quienes luchan contra la impunidad. Declaración de emergencia en violencia de género y la elección por parte de las mujeres de un Consejo Nacional independiente de los gobiernos, cuyo único compromiso sea con el programa y la acción de las mujeres, independiente de la Iglesia. Basta de vaciamiento y recorte en la Dirección de la Mujer, puesta en marcha de los Centros Integrales de la Mujer en la Ciudad de Buenos Aires, para el asesoramiento y asistencia a las víctimas. No a la privatización.

 

* El patriarcado y el capitalismo se combinan para superexplotar a las mujeres trabajadoras del mundo entero, quienes somos las más pobres entre los pobres. Las estadísticas sostienen que las mujeres constituimos el 70% de lxs pobres y analfabetxs del mundo.  Las trabajadoras, además de estar relegadas a las tareas menos calificadas, cobramos aproximadamente un 30% menos que los varones por la misma tarea. Accedemos a los trabajos menos calificados, más precarizados y no registrado, siendo víctimas de todo tipo de acoso. A su vez, somos las mujeres quienes soportamos una doble jornada laboral, en el trabajo y en la casa. Esto último generalmente no es reconocido como trabajo y tampoco se nos paga por realizarlo. Por todo esto, las mujeres trabajadoras nos organizamos y salimos a pelear por nuestros derechos contra la precarización y la discriminación laboral.

 

* Reclamamos la extensión de la licencia por violencia de género para todas las trabajadoras de todos los gremios, sin limite de tiempo, y acompañadas por campañas de difusión que permitan a las mujeres no sólo conocer sus derechos, sino que también las convoque a iniciar el camino de las denuncias y a poner fin a los vínculos violentos. Para acceder a la asistencia adecuada y para recorrer el camino de las denuncias en la justicia, muchas veces las mujeres deben hacer uso de días de vacaciones o licencias psiquiátricas que luego son usadas en su contra en el ámbito laboral. Esta discriminación laboral debe terminar y para que sea efectiva es necesario acompañar la habilitación de estas licencias junto a campañas para que las mujeres accedan a ellas. Llamamos a todos los gremios a tomar en sus manos la lucha por la defensa de instrumentos legales y reglamentarios que permitan a las mujeres mejorar sus condiciones de vida. Licencia por violencia de género sin límites de tiempo preestablecidos ya!

 

*Las mujeres constituimos una proporción creciente de la fuerza de trabajo. Sin embargo, una parte muy importante de las trabajadoras estamos en puestos precarios, sin seguridad social, con salarios bajos y sin derechos laborales. Además enfrentamos exclusión, acoso sexual y laboral (alrededor del 35 por ciento de las mujeres hemos sufrido alguna situación de violencia laboral). Hoy estamos nuevamente en la calle exigiendo el compromiso de toda la clase política y de los poderes del Estado.

Por trabajo digno para todas las mujeres. Salario no inferior a la canasta familiar. Cese de los despidos y reincorporación de lxs trabajadorxs despedidxs.

Resulta indispensable la modificación de la Ley de Contrato de Trabajo que incorpore como derechos: la licencia laboral por violencia de género, las licencias parentales para el cuidado de nuestras hijas e hijos, las licencias para cuidado de familiares enfermos y dependientes, y los jardines materno paternales en los lugares de trabajo.

Exigimos también que el gobierno argentino apoye la elaboración y adopción de una norma internacional que aborde adecuadamente la violencia de género en el lugar de trabajo en la Conferencia de la OIT de 2018 y que tenga como objetivo, entre otros, prevenir la violencia de género en el trabajo y apoyar a las víctimas, garantizándoles derechos laborales y de seguridad  social.

 

*Queremos Prevenir la violencia machista educando en libertad y equidad desde los primeros años es indispensable, sin embargo, a 10 años de la sanción de la Ley de Educación Sexual Integral, seguimos luchando por su efectivo cumplimiento en todo el país. Miles de docentes venimos luchando contra la falta de presupuesto y de voluntad política.  Ahora Macri avanza queriendo desmantelar el Programa de Educación Sexual Integral con el despido de sus trabjadores/as.

Exigimos:

Aumento de presupuesto para la educación y para la ESI

No al desmantelamiento del programa de ESI

Capacitaciones en servicio para docentes»

 

* Violencia también es negar el reconocimiento de nuestros derechos. Por eso hoy, de pie y en lucha exigimos al Estado y a los gobiernos (a quienes hacemos responsables por las muertes y las presas por abortar) la sanción del proyecto de ley de IVE redactado por la Campaña. Porque la ilegalidad del aborto es violencia contra las mujeres. Absolución para Belén y todas las criminalizadas por abortar, justicia para Juana y todas las víctimas de la violencia de las corporaciones médica, represiva y judicial. Educación sexual para decidir. Anticonceptivos para no abortar. Aborto Legal para no morir!»

 

* Uno de los pilares de la lucha contra las violencias machistas debería ser la Justicia. Pero el poder judicial continúa siendo un arma de disciplinamiento para muchísimas mujeres y el acceso a la Justicia una enorme deuda pendiente del Estado para con quienes atraviesan situaciones de violencia. Asistimos a un modelo que llama constantemente a las mujeres a que denuncien pero este llamado resulta perverso cuando el acceso a la Justicia es limitado, cuando no hay perspectiva de género en los fallos judiciales y porque en la mayoría de las intervenciones judiciales se culpabiliza, revictimiza y desprotege a las denunciantes.

¡Basta de perseguir y condenar a las mujeres con procedimientos judiciales! No hay Justicia si ésta obedece al poder político manteniendo desde hace más de 300 días a presas políticas.

¡Libertad a Milagro Sala!

¡Exigimo acceso a la Justicia y la implementación de la ley de patrocinio jurídico gratuito ya!

 

* En Noviembre de 2014 Reina Maraz, una mujer quechuaparlante, fue condenada a cadena perpetua luego de un juicio racista y patriarcal en el que ni siquiera se le ofreció traducción, negando su lengua originaria. Desde la Campaña Contra la Violencias hacia las Mujeres acompañamos a Reina visibilizando su caso y denunciando las múltiples violencias que lo atraviesan. Recién el martes pasado Reina pudo contar su historia frente al Tribunal de Casación y ahora está muy cerca de recuperar la libertad, gracias al feminismo organizado y en lucha. ¡Exigimos Libertad para Reina Maraz!

¡Ni Una Menos también en las cárceles!

La feminización de la pobreza, la violencia sobre nuestros cuerpos utilizados como monedas de cambio, la justicia patriarcal que nos enjuicia y nos condena haciendo del encierro un destino obligado.

Esa es la respuesta del Estado para las mujeres pobres: la cárcel, donde también nos matan si defendemos nuestros derechos.

No a los traslados masivos y compulsivos de mujeres en las unidades provinciales

-Basta de mujeres muertas en manos del servicio penitenciario

-Cupo laboral para liberadas

 

* Una de las formas de violencia más brutales es la que ejercen las redes de trata, sometiendo a cientos de mujeres y trans. La indignación por la impunidad en el caso de Marita Verón se suma a las cientos de mujeres desaparecidas en manos de estas redes.  Por eso crece nuestro reclamo por el  desmantelamiento de las redes de trata y explotación sexual. Acompañamos a Alika Kinan en el primer juicio de una víctima de trata contra sus proxenetas y el estado que encubrió a esas redes en Ushuaia. Exigimos la destitución de jueces y funcionarios que amparan a tratantes y proxenetas. Porque sin complicidad del Estado no hay trata! Justicia por Alika!

 

 * Exigimos también la separación de la Iglesia y el Estado. No queremos ningún “perdón” del Papa: queremos nuestro derecho a decidir. Respetamos la libertad de cultos. Pero queremos que saquen sus rosarios de nuestros ovarios. Porque atacar la teoría de género es negar la desigualdad de poder, que a su vez genera la violencia machista. La Iglesia y sus colegios reciben subsidios por 22.000 millones de pesos, pero el Consejo Nacional de Mujeres apenas 95 millones: 231 veces más plata a los curas que a las mujeres. ¡Basta! Anulación de los subsidios a la Iglesia y a toda la educación religiosa.

 

¡Ni una menos también en los medios!

Exigimos la eliminación de las violencias simbólicas y mediáticas que ejercen los medios de comunicación que estereotipan, objetivizan y discriminan a las mujeres reduciéndonos a un único modelo dominante de belleza, vinculándonos  a tareas domésticas, al modelo de madres sacrificadas y/o de compradoras compulsivas.

De esta forma se denigra y degrada a las mujeres y se relativizan nuestros logros en la sociedad para destacarnos solo como un mero objeto de uso o consumo imponiendo desigualdad y atentando contra la equidad en el tratamiento de los géneros que debe existir.

 

En el mes de octubre, una mujer fue asesinada cada 19 horas. Justo en ese mes en que salimos a la calle con el luto por Lucía Pérez y con la rebeldía y el deseo vital que sabemos poner en acto cuando estamos juntas. En esos días apuñalaron a dos adolescentes acá cerca, en La Boca. Una de ellas murió antes de que terminara octubre, la otra murió ayer. Nos duele, sí, y nos da rabia. Lo único que no tenemos es miedo de seguir saliendo a la calle para exigir nuestros derechos, de bailar cuando queremos porque no vamos a dejar que nos clausuren la fiesta, de planificar nuestras vidas, como queremos. En esta misma semana en que el luto no se detuvo, dimos el gritazo trava trans por las compañeras asesinadas, nos reunimos  en múltiples lugares y territorios para profundizar nuestra organización y nuestra conciencia, Ni una menos no es una moda; es una revolución en las casas, en los trabajos; en las camas y en las plazas. Estuvimos tejiendo los lazos que nos animan contra el patriarcado. Por eso estamos acá, igual que en cientos de ciudades de la tierra latinoamericana y del mundo, para decir  ¡Nos queremos libres! ¡Ni una menos! ¡Vivas nos queremos!


El índice de Violencia Machista

Esta mañana se presentó en la Facultad de Derecho de la UBA el primer Índice de Violencia Machista. «Para actuar hay que saber. Este índice de violencia machista es una primera producción de datos que el Estado argentino no produce. Y esto es grave porque es muy difícil adoptar políticas públicas si no hay información en la que basarse», advirtió durante la presentación Mónica Pinto, decana de la Facultad.

Pinto detallo que «el índice midió 15 dimensiones diferentes de violencia y el 97 por ciento (de las casi 60.000 encuestadas) respondió haber experimentado alguna vez alguna de ellas». «Sabemos que la violencia contra la mujer explicita las desiguales relaciones de poder que históricamente existen entre los hombres y las mujeres, también sabemos que las relaciones patriarcales han ayudado a naturalizarla, pero sobre todo sabemos que esta violencia no es genética, es cultural, y que como un comportamiento aprendido, se puede modificar», afirmó.

Por su parte, Diana Maffía, filósofa y directora del Observatorio de Género en la Justicia, dijo que «el índice hace visible que las víctimas son mujeres y que son vulnerables en un sistema desigual de género».

La especialista citó algunas de las preguntas incluidas en el cuestionario como «¿alguna vez un desconocido te tocó o apoyó alguna parte de su cuerpo sin tu consentimiento en el transporte público?». Inmediatamente casi todas las mujeres que la escuchaban en el Aula Magna de la facultad de Derecho levantaron la mano.  Otra pregunta fue: ¿Alguna vez te descalificaron en público o en privado por una acción u opinión diciendo: ¿Qué se puede esperar si es mujer? Y nuevamente alzaron la mano casi la totalidad de las asistentes.

Maffía remarcó también que el 99 por ciento de las mujeres encuestadas respondió haber sufrido violencia en las relaciones de pareja, “pero sólo el 5 por ciento las denunció». Relacionó ese número con el escaso conocimiento de los recursos que ofrece el Estado para recibir denuncias, sumado a «las hostilidades que encuentran» las mujeres cuando deciden recurrir a la Justicia.

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