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Por PABLO ARIEL GONZALEZ 

En el miniturismo la estada del viajero en el lugar turístico es de pocas noches, una, o incluso ninguna, regresando a su lugar de residencia habitual en el mismo día en que partió hacia el destino.

Es muy similar al turismo de fin de semana, sin embargo no está necesariamente circunscripto al sábado y/o domingo, ya que en el caso de personas retiradas laboralmente, así como también en los períodos de vacaciones anuales, se realiza en cualquier día de la semana, si bien la estacionalidad segmentada a esos días o a los fines de semana largos es siempre muy marcada.

Este tipo de turismo es característico de localidades periféricas a grandes ciudades, puesto que estas últimas ofician como fuentes emisoras de turistas. Estos centros de convocatoria turística diseñan su oferta buscando seducir al viajero miniturista para satisfacerlo en su demanda de ocio, descanso y recreación, por lo cual presentan una prolífica oferta gastronómica, teniendo siempre el objetivo de que, por lo menos, pase una noche en el lugar receptivo.

Se intenta conformar productos con interés suficiente para generar y sustentar actividad turística de tiempo reducido, brindando productos y servicios actuales en posible conjunción con otros potencialmente aptos para los fines buscados.

La mayor parte del movimiento de miniturismo se realiza por medios terrestres, automóviles particulares, transporte público de carretera, trenes y embarcaciones. Sin embargo, para aquellos que disponen de poco tiempo y medios suficientes, el avión permite ampliar la oferta de destinos.

Los atributos más frecuentes de las localidades miniturísticas van desde el destino de “Sol y playa” (balnearios), el de la pesca deportiva, el de deportes náuticos, el miniturismo religioso, el miniturismo gastronómico o gourmet, el miniturismo terapéutico, el miniturismo histórico o cultural, etc.

Un tipo particular de miniturismo está relacionado al ámbito rural, sustentado con estancias, restaurantes de campo, granjas educativas, etc.

En 2001, cuando los bolsillos flacos eran parte del común denominador de muchísimos argentinos, el miniturismo en nuestra provincia tuvo su gran explosión como nueva metodología de descanso y esparcimiento  en tantísimos bonaerenses, y Baradero no fue ajeno a todo esto, ya que muchos de los turistas, por tantas bondades que hacen a nuestra ciudad, nos eligieron como “el lugar” para pasar unos días de descanso, recreación y esparcimiento como señalamos con anterioridad.

Así fue que, y a raíz de toda esta cuestión surgida por aquellos días, nacieron nuevos emprendimientos turísticos en nuestra ciudad, hoteles, cabañas, campings, por citar los más emblemáticos de ellos.

Este año, y producto de una nueva crisis económica, todo hace indicar que nuevamente, el miniturismo será la estrella en el verano que se viene.

Hace un par de semanas dialogamos con el director de turismo en nuestra comuna, Grman Vettovalli.

Costa abandonada, falta e promoción turistica de las bondades que posee nuestra ciudad, absoluta falta de políticas en este sentido es lo que surgió de la nota realizada con Vettovalli, lo cual no solo nos genera preocupación, sino que además y por sobre todas las cosas, mucha pena.

Te ponemos el audio para que puedas escuchar, y luego de hacerlo, sacar tus propias conclusiones del caso.