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Recordarás cuando en campaña, el grupo Cambiemos, liderado por la precandidata a Intendenta Fernanda Antonijevic, presentó la propuesta para mejorar el desarrollo turístico en Baradero

Un cubano, presentado como el Ing. George Rudd Vilá, Master Internacional en Turismo Planificación y Desarrollo, ofreció en su momento una charla en el Centro de Comercio e Industria convocada por el espacio Cambiemos, liderado por la precandidata a Intendenta Fernanda Antonijevic.

Después de esta presentación, «el cubano» siguió ligado a la rusa, al punto tal que, en el último Boletín Oficial fue dignado como  Director de Planificación, con un sueldo superior a los 25 mil pesos mensuales.

El cubano será quien se encargue de planificar el destino de los 20 millones de pesos que llegarán al municipio para la realización de obras.

Con Uds., el cubano.

NOTA «LA VOZ DE GALICIA»

Y no estaba muerto…

El impostor vendió la obra como escrita por su padre, un supuesto héroe que había fallecido

El tiempo que nos tocó vivi r es un libro que se ha vendido en España, Francia, Alemania, Estados Unidos y México. El autor Jorge C. Oliva Espinosa era presentado como el seudónimo de un héroe ya fallecido de la revolución cubana.

Así lo decían las notas de solapa de las distintas ediciones y los anuncios de la obra en Internet.

En realidad, Jorge C. Oliva Espinosa es un profesor universitario cubano, retirado, que vive en una modesta casa en las afueras de La Habana. Allí escribió, hace ya algunos años, su primera novela, totalmente autobiográfica, que tituló El tiempo que nos tocó vivir . Oliva cuenta que en septiembre de 1998 Plaza y Janés publicó la obra en España y luego en México y más tarde, a través de Bantam Books, en Estados Unidos.

En mayo de 2000 las editoriales recibieron una carta fechada en La Habana y firmada por Jorge C. Oliva Espinosa, quien reclamaba la autoría del libro y presentaba pruebas irrebatibles de ello.

En junio de ese año el autor del fraude confesaba la impostura por correo electrónico desde la Argentina en mensaje dirigido a las editoriales y al verdadero autor, a quien ofrecía disculpas. Era el cubano George Rudd Vilá, residente en Buenos Aires, quien faltando a la confianza depositada en él por su antiguo profesor, Oliva Espinosa, había presentado la novela de aquel como escrita por su fallecido padre y vendido los derechos como su universal heredero. Pero el verdadero autor no estaba muerto y ahora reclama sus derechos.

Jorge C., quien no había querido hacer pública esta historia hasta ahora, intentando llegar a un acuerdo que no empañara el prestigio de las editoriales y de otras personas implicadas, sigue esperando. Pero no con los brazos cruzados. Dos nuevas novelas y decenas de cuentos han salido desde entonces de su pluma, mientras la verdad se va abriendo paso en La Habana.

FOTO BTI