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Por Pablo Ariel GONZALEZ

Al mismo tiempo en que la situación económica de nuestro país, a la cual no es ajena nuestra comuna, está que arde, producto de tarifazos bestiales que se pretenden imponer a la fuerza desde el gobierno de Macri, precios de bienes, servicios, y alimentos que no paran de subir, vecinos que cada día y en mayor número, dejan de llegar a fin de mes con efectivo en sus bolsillos, nos venimos a enterar que nuestra intendenta, en una actitud imposible de entender, justificar y explicar por nadie con dos dedos de frente, y a tan solo ocho meses de haber asumido en su cargo, decide tomarse una semanita de vacaciones vaya a saber dónde y en qué maravilloso lugar de la Argentina o, como habitualmente acontece con ella, en el exterior de nuestro país.

A la par que trabajadores de Germaíz están a punto de quedarse sin su sustento económico para parar la olla de sus hogares, y que otros, de la construcción, Ingredion y Donto, tan solo por citar algunos ejemplos,  ya han quedado sin su IMPRESCINDIBLE laburo, nos venimos a enterar que sin ponerse ni mínimamente colorada por su descabellada decisión tomada, Fernanda Antonijevic se escapa en busca de un MERECIDO descanso y placer, a algún lugar turístico de vaya a saber dónde y de qué lugar privilegiado al que, por lo menos hoy, pocos están en condiciones de acceder, fruto de la sangría económica y social que están llevando a cabo desde el gobierno nacional.

En el mismo preciso momento en que la ola de inseguridad que acontece en nuestra comuna, no deja de poner en jaque la paz, la tranquilidad y la armonía de miles de vecinos de Baradero, ella se nos va a descansar vaya a saber dónde.

Al mismo instante en el que tantos comerciantes de nuestra comuna ya no saben más a qué malabares recurrir para mantener sus persianas en alto, producto de la caída de consumo generalizado que ha acontecido desde enero a la fecha en nuestra ciudad, nos venimos a desayunar con esto, nuestra intendenta se nos va de vacaciones.

Esta inconcebible actitud no solo deja de manifiesto el anémico grado de interés y compromiso que Antonijevic tiene para con los treinta y pico de miles de vecinos que habitamos esta ciudad, sino que además y por sobre todas las cosas, pone claramente en evidencia la frágil responsabilidad con que asume el extremadamente significativo rol con que la que la ciudadanía la ha premiado para que cubra a partir del 10 de diciembre de 2015, nuestros vecinos la votaron para que nos gobierne conforme había prometido en su campaña electoral, y cada día la desilusión es mayor y mayor, ya que con sus actos, y a cada paso que da, no deja de asombrar a un pueblo que volcó tantas expectativas positivas en ella y lo hizo en busca de un cambio superador a lo que ayer había y hoy ve, que lejos de satisfacer sus anhelos, hoy no deja de resultar y ser más de lo mismo, todo lo cual, la hace peor que lo reemplazado, y ello debido a que prometió, entre rezos, besos y abrazos, ser distinta, y el engaño con que llegó, no solo duele y lastima más, sino que además, hiere en las mismísimas entrañas de la esperanza, confianza y expectativas que sobre ella tantísimos y de muy buena fe, habían depositado el año que se nos fue ayer nomás.

Extremadamente ofensiva se presenta esta decisión asumida por nuestra intendenta a la vista de todos, y de esto no solo dan cuenta extraños, sino que asimismo, y esto no deja de ser más grave aún, también suscriben los propios.

Consultado a varios funcionarios y militantes de CAMBIEMOS a nivel local sobre qué piensan de esta cuestión, todos coincidieron en estas apreciaciones, INEXPLICABLE y FUERA DE LUGAR como mínimo la actitud tomada por Fernanda Antonijevic.

Por una simple cuestión de respeto a tantos vecinos que la están pasando VERDADERAMENTE muy mal en la actualidad, ni siquiera en la imaginación de Fernanda esta posibilidad debió haber existido, y a pesar de ello, digo, así y todo presentada la misma, de manera más que indubitable debió haber sido sacada de la cancha al segundo siguiente de asomar su cara dentro de su mismísima mente, aunque sea por lo que te dije más arriba, por una cuestión de respeto a quienes vivimos en esta ciudad.

Nuestra ciudadanía le otorgó la mayor de las responsabilidades a Fernanda Antonijevic, y gracias a ello, hoy ocupa un lugar de privilegio al que todo aquel que está en política quiere llegar algún día, y al que muy pocos tienen la suerte de acceder, un sitio lleno de obligaciones, pero a su vez, muy gordo en beneficios y ventajas comparativas en comparación con el resto de los vecinos de nuestra comuna, sobre todo si tenemos en cuenta cómo funciona nuestra sociedad, en la que el poder paga y mucho más de lo imaginado y a veces, lo hace más de la cuenta.

Tanto premio dado conoce tan solo de un tipo de devoluciones, dedicación exclusiva, sacrificios personales y actitudes conforme la envestidura que se tiene y como te dije, en casi todos los casos, se goza con los besos recibidos, esos que solo reciben algunos pocos privilegiados que cabalgan por estas pampas.

Lo único que nos falta es tener que tolerar que en su face nos salude a todos y encima nos pida que le deseemos suerte en su descanso a punto de llegar y cartón lleno.

Con esta conducta, y sin temor a errar te digo, la intendenta se nos ríe a todos en la cara, y esto ocurre justo al mismo tiempo, en que a tantos y a tantos, producto de la actualidad que nos toca vivir como país y como sociedad, esas sonrisas que ayer lucían rozagantes y llenas de vida, hoy brillan por su total, real y lamentable ausencia.

Pobre de nosotros como sociedad de frente a estas actitudes y pobre de Martín Genoud, puertas adentro, ya que cada día está quedando más solo en esta ardua y difícil tarea de gobernar, en una coyuntura por demás de compleja, a una ciudad como la nuestra, la más antigua de la provincia de Buenos Aires.