2234361w470tlnhr

s dirigentes no se ponen de acuerdo, los árbitros amenazan con ir al paro por falta de pago, el seleccionado no tiene director técnico ni a Messi, los clubes están en rojo y sin ingresos genuinos, muchos jugadores del ascenso no cuentan con recursos ni para llegar a los entrenamientos. La AFA ya no resiste más intervenciones judiciales ni de la FIFA. Sólo falta la del Estado, el último que podría hacer detonar una bomba que cada día que pasa tiene la mecha más corta. Eso pondría en riesgo la continuidad de Boca en la Copa Libertadores, un costo político tan alto para Mauricio Macri como el de la suba de las tarifas.

Foto: DyN

Si hubiera que imaginar el apocalipsis del fútbol argentino, sería algo muy cercano a todo lo que está ocurriendo. «No hay soluciones a la vista, la situación es muy difícil», dijo ayer Luis Segura, un presidente al que se le extendió el mandato para que ejerza sin autoridad ni poder de decisión. Mientras tanto, la Copa Argentina, que abarca de la primera división a los torneos federales, se desarrollaba con una previsibilidad digna de la Bundesliga, ahora puesta en duda por la medida de fuerza de los árbitros. Cada equipo que pasa una serie posa para la foto con la gigantografía del cheque en miles de pesos por el premio, mientras la AFA no tiene para pagar la boleta del agua, según reconoció Nicolás Russo, el presidente de Lanús. Lo único que funciona es un torneo que la AFA comercializó fuera de su órbita.

Se habla de generar más rentabilidad y vender mejor un producto cada vez más deteriorado, falto de infraestructura y figuras. Es como pretender que un auto mantenga su valor después de chocarlo en cada esquina.

Los futbolistas pasan (cada vez más rápido, porque incrementaron su autonomía para lucrar y elegir destino). Los dirigentes pasan (muy pocos dejan a los clubes mejor de lo que los encontraron). Siempre quedan los hinchas, estoicos en su fidelidad al escudo y los colores, y a nadie más, asqueados de esto que empezó como una comedia de enredos y ahora incursiona de lleno en el género del melodrama.

A CANCHA LLENA