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Por Pablo Ariel GONZALEZ

Lejos de ser la mejor, en los últimos seis meses y por todo lo que ya sabes, la situación económica de nuestro país ha empeorado y mucho.

Esta coyuntura que nos toca atravesar ha sido generada por el Gobierno de Macri y sus políticas, a todas luces, en beneficio de los que más tienen y en claro perjuicio de los otros, los que conforman la amplia mayoría del pueblo argentino.

Acontecido todo esto, los débiles, excluidos y vulnerables, son los que mas lo padecen y sufren.

Y entonces ahí es cuando el estado tiene que estar mas omnipresente que nunca, a los efectos de darles contención para evitar que nuevamente caigan al vacío de la desesperación y desprotección social.

En las conocidas como salitas periféricas que funcionan en nuestra ciudad, históricamente se le ha entregado leche, a todos aquellos carenciados que no logran acceder a dicho producto, básico y esencial, con el que a diario alimentan a sus hijos menores.

Se les daba a padres de chicos de hasta cinco años de edad.

Esta semana, y a total contramano de las necesidades del hoy, se ha dispuesto entregar, en la mencionadas salitas, leche a padres con hijos de tan solo hasta dos años de edad, lo cual no solo es por demás de reprochable, sino que además, por demás de inhumano, lamentable y VERGONZOSO.

Cuanto mas se debería reforzar la entrega de este producto básico para el crecimiento, nutrición y desarrollo de nuestros pibes, mas se la escatima.

Por lo visto para algunas cosas sigue sin aparecer la plata, a diferencia de lo que ocurre con otras, por ejemplo con esa que hace a los medios de comunicación locales, para los cuales, y conforme hechos propios e incontrastables de la realidad, sobra y mucho.