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Por Pablo Ariel Gonzalez

La implementación de las políticas neoliberales ha afectado el rol y el funcionamiento de los Estados capitalistas.

En la década de los 80, la mayoria de los países latinoamericanos entre ellos la Argentina, se vieron afectados por la contradicción de los ingresos de la actividad productiva. Los efectos sociales y las escasas políticas de compensación, generaron un costo social muy duro para los sectores más desprotegidos. En la década del 90 la profundización de éstas consecuencias fue de la mano del empeoramiento de la distribución del ingreso y el aumento de la desigualdad.

Todo este proceso que llevaron a una enorme mayoría de los argentinos a la pobreza y la exclusión, además modifico los vinculos sociales.

Algunas de las consecuencias de las políticas neoliberales fueron que, en los países ricos del capitalismo tenían sistemas de bienestar en los que se apoyaban. En los países pobres, los hombres, mujeres y niños vivían, de trabajos ocasionales, servicios, compra, venta, hurto.

Otras de las consecuencias se expresan en quienes perdieron peso político y aquellos que ganaron espacios.

La Argentina de la década del 90 consolidó un modelo político-economice en el que primó un proyecto de desmantelamiento del sistema productivo industrial, a cambio de establecer facilidades para generar las condiciones para la acumulación de capital.

Las condiciones del proyecto neoliberal y la formación del papel del Estado dejó como efecto inmediato la profundización de la pobreza. Este panorama se mostraba peor en las provincias del interior de la Argentina a través de los indicadores de pobreza e indigencia.

Entender los orígenes y consecuencias del modelo neoliberal en la Argentina implica considerar tanto aspectos macroeconómicos como el impacto de estos en las condiciones sociales y económicos de miles de familias e individuos. Millones de personas sufrieron transformaciones en materia de ingresos, consumo, estructura familiar y vivienda, entre otros.

Feminización de la pobreza. Se hace evidente una tasa de desempleo superior en la población femenina y el incremento de hogares con mujeres jefas de hogar. El trabajo femenino se concentra en el trabajo doméstico o en trabajos como talleres de costura o ensamblaje de productos eléctricos, por ejemplo.

Las mujeres, niños y adolescentes fueron de los sectores más desprotegidos de este proceso neoliberal.

En 1983 la fuerza de trabajo entró en un proceso de desalarización. Los salarios sufrieron una caída cercana del 20%. Otra característica tiene que ver con la caída de los puestos de trabajo del sector industrial, un aumento en el sector terciario y el acelerado incremento del trabajo informal.

Las condiciones del mercado de trabajo en la Argentina de los 90 apuntó al establecimiento de la desocupación como una variable estable.

Otro fenómeno característico de este contexto fue el incremento del denominado trabajo en negro.

El marco regulador del trabajo profundizó las condiciones de precariedad de los trabajadores y se le dio lugar a una regulación que habilitó un contexto de despojo de derechos. Las políticas llevadas adelante podemos caracterizarlas como de flexibilidad laboral. La finalidad de estas políticas era precarizar las relaciones laborales y flexibilizar los derechos de los trabajadores apuntando a elevar la productividad y reducir los costos salariales. Buscó también a debilitar la capacidad de negociación colectiva, descentralizando este proceso y debilitando a las organizaciones sindicales.

El Estado neoliberal actuó como un garante en la ejecución de las propuestas del mercado y en la desatención y en detrimento de la sociedad. Se ajustó a cumplir con el resguardo de los interese del libre mercado y socavó las bases de la organización colectiva de la clase trabajadora.

Las políticas de estabilización y ajuste estructural, implementadas por el Estado argentino, se centraron en una abrupta reducción del gasto público y reducción del déficit fiscal. Particularmente nos referimos a las políticas de protección social y/o de garantía de derechos que afectaron las áreas más sensibles a la población, como salud, educación, seguridad social.

El aumento exponencial de la pobreza logró ser un elemento de preocupación incluso para el BM o el MID que también promovieron y garantizaron el nuevo modelo de olíticas sociales. El Estado respeta el principio neoliberal de no intervención, y también, a partir de los ajustes, debilita su cobertura en el sistema de protección social, afecta seriamente la calidad en la prestación de los servicios de salud y de la educación púbica.

Los programas de empleo funcionaron, como mecanismo de intercambio del Estado con los poderes políticos locales y sus punteros barriales para garantizar una cierta paz social y, por otro lado, en los focos de negociación con los nuevos movimientos de desocupados.

Entre 1990 y 1995 se dieron una serie de manifestaciones en la Argentina, que se caracterizaron por la oposición al recorte del gasto público, la reducción de salarios, despidos, flexibilización laboral o el pago de deudas con bonos.

El proceso de organización social que se fue gestando resultó heterogéneo y complejo. Aparecen en escena la clase trabajadora, que se constituyeron a partir de sus formas de protesta, en la ocupación alternativa del espacio público y poniendo en agenda los temas de los sectores sociales que el modelo neoliberal excluyó.

El contexto social de la Argentina de los últimos 30 años, se caracterizo por la multiplicación de espacios de participación y lucha, fragmentación de los espacios tradicionales de sociabilidad, la privatizacion de lo público, la exaltación del individualismo y la profundización de las facturas en las identidades colectivas.

5 millones de nuevos pobres, en tan solo 6 meses de gestión del gobierno de Macri, nos dice absolutamente todo respecto de para quién y en defensa de qué intereses, aterrizó en casa rosada, para, en consecuencia, diagramar y orientar el futuro que, quiere, desea y pretender labrar, para todos los argentinos.