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El río ha bajado ostensiblemente en los últimos días, y a simple ojo de vuelo, hace presumir que la creciente en nuestra costa ya está pasando a formar parte de la historia en nuestra ciudad.

Lo cierto es que, si bien difícilmente, por lo menos este año, el río vuelva a crecer en los límites que llegó a hacerlo, la crecida todavía no nos ha abandonado.

La corriente del niño sigue viva, y en función de ella y sus travesuras climáticas en respuesta a lo mal que tratamos al medio ambiente los humanos, se esperan ría arriba nuevas precipitaciones, y a saber, de grandes dimensiones.

Sobre todo esto en la semana dialogamos con Oscar Pellegrini, quien, punto por punto, y en detalles, nos informó sobre este tema.