descarga (3)

Por Pablo Ariel Gonzalez

El estudio titulado “La nueva policía y los derechos del trabajadorâ» que se hizo en el año 2010 y a partir del cual se entrevistó a 56 miembros de la fuerza, aportó datos fuertes sobre las consecuencias en la salud física y psíquica de quienes conforman la bonaerense.

La investigación fue distinguida por su nivel académico con el premio “Bialet Massé” del ministerio de Trabajo bonaerense y la misma concluye que los policías trabajan en un régimen de recarga horaria, horario de trabajo rotativo y sobreexigencia en las tareas.

Jornadas extenuantes y falta de descanso; malas condiciones edilicias, de higiene y de seguridad en los ambientes de trabajo; deficiencias en el material utilizado día a día como chalecos antibalas, uniformes, patrulleros y esposas, más la carencia de equipamiento para la lluvia; y el incremento de casos de depresión, estrés, agotamiento, hipertensión arterial, gastritis y alcoholismo.

Ese panorama revela una investigación realizada por un grupo de abogados platenses sobre las condiciones de trabajo de los agentes de la Policía bonaerense que fue distinguido por su nivel académico con el premio “Bialet Massé” en el marco de un concurso de estudios sobre el estado de las clases trabajadoras en la Provincia organizado por el ministerio de Trabajo bonaerense.

El estudio aporta datos fuertes sobre las consecuencias en la salud física y psíquica de los policías: de los encuestados, el 71% posee alguna patología y el 50% declaró sufrir estrés, depresión o agotamiento, entre otras situaciones como hipertensión o alcoholismo. Más de la mitad tuvo un accidente de trabajo y el 40% sufrió lesiones graves. Pero, a pesar de los altos porcentajes de afecciones, sólo el 20% realizó un chequeo médico en los últimos dos años.

Los investigadores advierten que las condiciones de trabajo contribuyen a este panorama: por caso, mencionan la falta de adecuación de los chalecos antibalas a las medidas ergonómicas de los agentes y las condiciones de fatiga y privación de sueño en que se conducen los vehículos policiales.

El estudio titulado “La nueva policía y los derechos del trabajador, elaborado por Guillermo Sarsabal, Juan Carlos Saib, Eduardo Gutiérrez y Roberto Armendáriz, fue realizado a partir de una serie de entrevistas confidenciales a 56 miembros de la fuerza que cumplen tareas en comisarías de La Plata.

“Nos planteamos el desafío de echar luz sobre estas cuestiones porque los protagonistas de esta realidad tienen prohibición legal expresa de divulgar cualquier información referida a la institución, a las tareas que realizan o a las condiciones y ámbitos en que se desarrollan, explicaron sus autores.

En el estudio el trabajo policial es descrito como “un empleo público de condiciones excepcionales» jornada laboral indefinida o no establecida, sin mecanismo que permita al trabajador ejercer los derechos que le otorga la ley, con sobrecarga horaria compulsiva y pago sin distinción de régimen nocturno o diurno; sin feriados ni domingo, con desarrollo de múltiples tareas, con riesgo permanente de vida; sin equipo adecuado para proteger la integridad física; con permanencia obligatoria en el lugar de trabajo pero sin instalaciones para aseo ni descanso; con horario rotativo; y con altos niveles de estrés, entre otros factores desfavorables.

Las jornadas laborales

A partir de un abordaje teórico que refiere a estudios de reconocidos analistas, los autores ponen el foco en las jornadas laborales de los efectivos de la Bonaerense. Y en las conclusiones se afirma que existe en la fuerza “un régimen de recarga horaria, horario de trabajo rotativo y sobreexigencia en las tareas.

“La jornada de trabajo de los policías carece de regulación legal y es la más desfavorable en cuanto a modalidad y duración, porque no contempla elementos básicos como nocturnidad, feriados, descanso entre jornadas o límite máximo para las horas extras”, apuntan. Y precisan que esa jornada se compone de tres modalidades: el servicio ordinario, de 10 horas de duración, el servicio extraordinario, de cuatro horas seguidas al turno ordinario, y el recargo de servicio, que se realiza al finalizar esa jornada que puede extenderse por 14 horas. Y, según se subraya, ese servicio extraordinario ya se ha convertido en una suerte de prestación obligatoria para todo el personal.

“La negativa a cumplir con el servicio extraordinario motivaría la aplicación de sanciones de carácter progresivo, desde la suspensión al traslado a jurisdicciones consideradas ·peligrosas debido a su alto índice delictual y donde las condiciones y medioambiente de trabajo son más desfavorables, dice el estudio.

El temor a las sanciones

De la serie de entrevistas confidenciales elaboradas a agentes de la Bonaerense surge como un elemento común en los testimonios los temores de los efectivos a que se les apliquen sanciones disciplinarias por faltas tanto en la actividad laboral como en la vida privada.

En el marco de esos testimonios anónimos, los policías denuncian situaciones particulares a partir de un sistema en el que la falta considerada “menor» -que implica desde apercibimiento a suspensión de empleo sin goce de haberes hasta 10 días-, es aplicada en forma directa por el superior jerárquico que constata la falta.

El estudio rescata testimonios sobre el malestar policial por esta situación. Uno de los entrevistados, perteneciente al Subescalafón General y con 15 años de servicio, contó: “Me negué a hacer las Cores al finalizar mi servicio, que era de 16 (horas) por 32… Tenía a mi viejo internado, muy grave. Pero no les calienta nada. El primer día me amenazaron y me dejaron ir, el segundo me notificaron del recargo y como me fui me suspendieron por dos días con descuento de sueldo.

Ayer en Portela un patrullero de la policía comunal volcó a raíz de que, tanto quien lo manejaba se quedó dormido.

Acá, en este estudio y los resultados que el mismo arrojó, quizás puedas empezar a encontrar muchas de las razones que explican este hecho.