El presidente Mauricio Macri visitará la ciudad de Rosario mañana, donde participará de los festejos por el Día de la Bandera, aunque, al igual que en el pasado 25 de mayo, no será un acto abierto al público. Lejos de ello, el Gobierno montó un imponente operativo de seguridad para mantener a la gente a 300 metros de distancia.
Según se oficializó en las últimas horas, el municipio de Rosario cerrará el monumento, por pedido del Ministerio de Seguridad, a partir de las 00 horas del lunes, estableciendo un vallado diametral de 3 cuadras alrededor del mismo. Además, «habrá circulación restringida, acreditación y cacheo a los acreditados» y a aquellos niños que fueron habilitados a ingresar por las escuelas, se les solicitará el DNI correspondiente y se les otorgará una pulsera de color para su identificación.
Como si todo esto fuera poco, se estableció que «quedará suspendida la proliferación de banderas y/o estandartes ajenos a la festividad», como podrían llegar a ser carteles en protesta contra el Gobierno, algo que ya le sucedió en las localidades de Lanús y Berazategui, entre otras, en los últimos meses.
Por último se establece que «el Presidente se hará presente con su custodia, y no podrá manifestársele saludos, entrega de misivas y otros», por lo que la gente, definitivamente, tendrá un rol secundario en los festejos del Día de la Bandera.
EL DESTAPE