descarga (36)

Por PABLO ARIEL GONZALEZ

El es Secretario de Obras y Servicios públicos de nuestra comuna.

Su tarea es quizás es la más ardua y difícil de todas dentro del municipio, lidiar con la pesada herencia que quedó de la gestión política anterior: El estado de las calles en la ciudad.

Empezó bien en su labor a cargo de la referida área, pero con el tiempo fue decayendo su performance, al punto tal que, hace unos meses amagó con dejar su lugar producto de la infinidad de quejas, reclamos y cuestionamientos que a diario comenzó a recoger en su andar habitual y de costumbre por nuestras pampas, algo a lo que en su trabajo privado, claramente no estaba acostumbrado.

La demanda lo superó, ya que además de tener que espadear con las calles, le tocó enfrentar una crecida de nuestro río, un desborde como poca veces antes había ocurrido en Baradero, terraplén, trabajos para contener el agua y todo eso que ya sabes, se toparon en su camino para, y como si fuera poco, complicarle aún más su existencia al frente de al conflictiva área comunal.

Lo que fue arreglando y «tapando» tuvo vida más que efímera, casi todo volvió rápidamente a su estado recibido: Deplorable!

Los vecinos empezaron a reclamar más y más, no les importó si sus calles eran herencia o patrimonio propio de esta gestión de CAMBIEMOS, querían soluciones, y allá fueron en busca de ellas.

El «Seba» tiene su oficina emplazada en el espacio en donde hasta el año pasado funcionaba la UNIDAD DEL CUATRICENTENARIO, en la vidriera misma del palacio municipal se podría decir.

En el comienzo de su gestión insto a los vecinos a que se acerquen a presentar sus reclamos, y los vecinos a su llamado velozmente acudieron.

Mil veces pidió a sus superiores por cambios de mandos en las áreas a su cargo, considera que complica y mucho a su gestión tener en el Corralón a alguien como el «gato» Deleglise decididamente enfrentado con Miguel Mosi (Secretario General de Ate), a Sandy Matheson (mano derecha de la intendenta) al frente del cementerio local, y , según nos cuentan, a Julio Scollo como encargado de Obras Sanitarias de la comuna.

Deleglise enfrentado con los trabajadores del Corralón, Matheson ausente en sus funciones y merodeando por todos lados dando órdenes en nombre de ella,y Julio Scollo, no estando a la altura de las circunstancias, terminaron rebasando el vaso de alguien que solo conocía de besos, amores y caricias cuando otrora se dedicaba a lo suyo en la faz privada.

Aunque no lo creas, pidió por Pablo Scarfoni, Martín Genoud avaló su pedido, «la rusa» también, pero «el negro», por lealtad a Carossi, dijo que no.

Los empleados bajo sus órdenes entran a trabajar a las seis, el ya no, ahora va a las ocho, los brazos se les empezaron a caer, las ganas de ayer mutaron a desgano en el hoy, de a poco se fue diluyendo aquella motivación y envión con el que había arrancado en los primeros días de gobierno, con todo el costo que ello acarrea en un área, en la que a diferencia del resto, las arrugas, los moretones, la ropa sucia y todo eso que ya sabes, no conocen a la fecha de alguien o algo que logre hacerlas transformar en «invisible» a los ojos y tacto de los vecinos en su conjunto.

La situación con los trabajadores a su cargo se fue «descontrolando» de a poco, muchos de ellos perdieron la confianza que en el tenían, y eso ocurrió aquel día, el famoso día de las suspensiones a tres operarios por, entre otras cosas, haberse ausentados a su lugar de trabajo, un 2 de abril de 2016.

Ese día el les juró a todos que nada tenía que ver en esa decisión tomada por Antonijevic y Genoud, pero claro, el problema surgió cuando, las comunicaciones a los trabajadores por parte del municipio llegaron con su firma identificatoria y distintiva, la que a modo de «dedo acusatorio» daba cuenta a todos de su anuencia por las sanciones impuestas a los mismos.

Desbordado por la situación pidió auxilio y el SOS fue escuchado por Fernanda y Martín.

En días su oficina dejará de estar en la vidriera y a la vista de todos, hasta de los no videntes te diría, será mudada a un lugar acorde a sus necesidades personales del hoy, hay que calmar esta «locura» de interminables reclamos que provienen de los vecinos de nuestra ciudad, y el refugio elegido para satisfacer sus apetencias, ya fue apuntado.

Su centro de operaciones encontrara «refugio» en la oficina que linda a la de la propia intendenta municipal, lejos del mundanal ruido de las quejas, disconformidades y ataques de nervios de quienes hartos  de soportar convivir con pozos, basurales a cielo abierto, zanjas tapadas, falta de iluminación y todo eso que ya sabes, no PARAN NUNCA JAMÁS DE PEDIR, PEDIR Y PEDIR.

El «SEBA» se nos va para arriba, pero no en jerarquía, se nos va en busca de PAZ, palabra que desconoce de hace un tiempo a esta parte.