Hace ya muchos años se creía que el caballo no era un animal inteligente. Poco a poco y tras algunos interesantes estudios se les ha ido comparando con gatos, perros e, incluso, con seres humanos. Las comparaciones son odiosas pero sí que es verdad que no podemos negar que el caballo es un animal muy inteligente.

Los caballos pueden recordar a sus jinetes y entrenadores. Reconocen también lugares y experiencias en los que ya han estado o vivido hace ya bastante tiempo. Cuándo están aburridos se ven afectados por ese malestar, que los puede llevar a enfermar. También se sabe los caballos hacen distinciones con las personas e incluso con los objetos. Si algo no le gusta le advierte de su rechazo.

Tras la realización de estudios para medir la capacidad de inteligencia de los caballos, algunos expertos han llegado a la conclusión de que los caballos aprenden por medio de los hábitos y que su inteligencia puede estar relacionada con el instinto. Al igual que con las personas, algunos caballos son más inteligentes que otros. Cada raza goza de unas características específicas propias de su constitución genética que determinarán su manera de comportarse.

La raza lusitana es la raza que más cualidades tiene para comprender. A lo largo del tiempo, los caballos han demostrado su destreza en diferentes ámbitos. Primero como animal de tiro, luego en silla de montar, en el deporte, etc. Donde destacan por su inteligencia es en el campoterapéutico. La terapia llevada a cabo con caballos ayuda a mejorar la comunicación entre el caballo y la persona.