Aunque llorar puede ser un mecanismo para desahogarse muy efectivo, a veces, viene acompañado de un horroroso dolor de cabeza

Esto se produce cuando nuestro llanto está provocado por una situación que nos altera en gran medida.  El llanto, debido a la tensión o a la tristeza libera ciertos tipos de hormonas de estrés que en consecuencia, nos acumula un estrés muscular en las zonas de la cabeza y el cuello dando lugar a una jaqueca denominada “tensional”.

 

Al igual que ocurre con los dolores de cabeza tensionales, las hormonas y el exceso de estrés en el cuerpo debido al llanto también pueden provocar migrañas, cuyos síntomas (náuseas, alteraciones visuales o mareos) son de mayor importancia que los de las cefaleas mencionadas anteriormente y sus efectos se prolongan durante más tiempo.

Asimismo, hay que destacar que los síntomas del dolor de cabeza debido al llanto solo aparecen cuando la persona llora por estrés, depresión o por otras emociones negativas. Llorar por felicidad no causa la liberación de hormonas negativas ni la tensión muscular.

Este dolor de cabeza se puede prevenir haciendo estiramientos de cuello y hombros. Los episodios frecuentes de llanto acompañados de cefaleas pueden indicar que la persona padece depresión o un trastorno de ansiedad.