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Por Pablo Ariel GONZALEZ

Cínica por elección, insensible por naturaleza, perversa por instinto y desalmada a más no poderes lo que flota en el pensamiento del común de los baraderenses cuando de ella se habla, de Teresita Zuloaga, la DUEÑA de A.P.A.N.D.

En la década de los ochenta, fue concejal representando a la UCR, banca desde la cual fogoneo la destitución del intendente de entonces, el radical Mario Valenti,

En 1982 Zuloaga funda la institución A.P.A.N.D., Asociación Pro Ayuda al Niño Discapacitado, una institución que, a partir de influencias y vaya a saber que otro tipo de cuestiones nom santas, fue creciendo año tras año, al punto tal de lograr llegar a ser una de las instituciones más importantes, en esa materia, de la provincia de Buenos Aires.

Poco a poco Zuloaga se fue construyendo en una referente en temas de discapacidad en la pcia. De hecho, contribuyó asesorando a distintas personas en la zona, a los efectos de la puesta en marcha de instituciones como A.P.A.N.D. en distintas ciudades vecinas a la nuestra.

Al incursionar en este nuevo emprendimiento a fines de los noventa funda la FM DIFERENTE, nombre que fue adoptado en referencia a los chicos que dentro de la referida institución se albergaban, la que en sus comienzos funcionó en calle Cabrera, cerca de donde hoy tiene su sede la Cochería Las Naciones.

La radio comenzó siendo un taller con carácter educativo y toda la cuestión técnica la manejaba Anibal Parisi junto a Ana Bramajo.

Dicha había sido otorgada para un emprendimiento sin fines de lucro, y en una cuestión muy difícil de explicar, al tiempo se transforma en lo que hoy la radio es, una emisora comercial con fines de lucro.

Caterbetti a cargo del CONFER por aquellos días posibilita esta trasformación, otorgándole la licencia correspondiente, y ahí podemos encontrar del porqué hoy Gustavo Bo no habla de lo que está ocurriendo en la actualidad en la cuestionada institución, claramente le debe un favor, Zuloaga le dio la radio de la que vive económicamente desde hace más de una década.

Al mismo tiempo que crecía A.P.A.N.D., se incrementaba exponencialmente su patrimonio personal, al mismo tiempo que se denunciaban un ay otra vez hechos aberrantes dentro de la institución, Zuloaga seguía llenando a palas sus obesas cuentas bancarias.

Nunca nadie supo ni pudo explicar cómo ante tantas denuncias A.P.A.N.D. pudo seguir respirando, maltratos, vejámenes, “errores” de medicación, dosis excesivas de los mismos, muertes, todo se denunció año tras año, pero como si nada hubiese ocurrido, ese circo siguió funcionando en nuestra ciudad.

Al mismo tiempo que las denuncias contra A.P.A.N.D. se iban sucediendo, y el dinero que se apuraba por cada interno desde las obras sociales que ellos tenían, no se veía reflejado en beneficios hacia los internos albergados en la misma, Zuloaga adquiría el Cementerio Parque, una inversión millonaria por excelencia, a la que pueden acceder tan solo aquellos que gozan de un pasar económico muchísimo más que prospero.

En 2006, rebasa el vaso, a partir de que muere un interno atropellado por un tren tras un descuido de uno de sus operadores al que “negligente” se le escapó el mismo y asimismo fallece dentro de una de las sedes de la institución un joven autista quemado por el agua caliente de la ducha “en un descuido” de la operadora que lo estaba bañando.

Por aquellos días también una madre había denunciado que a su hija se la habían entregado “prácticamente dopada” y que la niña “permanecía semiinclinada hacia adelante, sin moverse ni hablar” y recién se recuperó después de una semana sin tomar ninguna medicación.

La Subsecretaría de Minoridad bonaerense detectó sobredosis de fármacos a adolescentes bajo tratamiento psiquiátrico. Varios chicos refirieron “malos tratos” de parte de operadores que los agraden “a puños y a patadas” o “con mangueras”. Uno dijo, además, que hay situaciones de violencia física entre los mismos chicos para defender “territorio”, llegando a agredirse con “facas”. Estas son algunas de las denuncias realizadas contra Apand, la principal ONG dedicada a la atención y tratamiento de menores con discapacidades físicas, neurológicas y psiquiátricas del área metropolitana y adonde el Consejo Nacional del Niño, Adolescente y Familia (Connaf), el Servicio Nacional de Rehabilitación del Discapacitado, IOMA y la provincia de Buenos Aires tienen internados más de doscientos chicos. Por cada uno, pagan un piso de 60 pesos por día, lo que hace un monto mensual de 1800 pesos. El lunes pasado, con la investigación de este diario en marcha, el Connaf envió a Baradero una inspección, pero todo terminó en escándalo: la inspectora del Connaf radicó una denuncia en la comisaría local por “amenazas” contra un empleado que en medio de una situación violenta pretendía impedir el control, narró PAGINA 12 en su nota publicada en tapa en 2003.

En 2014 un interno de 25 años es abusado sexualmente por un operador de la institución, aunque la justicia, como en todos los casos, le restó responsabilidad en el hecho a la Asociación Pro Ayuda del Niño Discapacitado.

Famosa, entre otras cosas, por tener a todos sus trabajadores en negro y muy mal pagos, faltos de preparación y capacitación para tan noble como compleja tarea, la de asistir y cuidar a personas, con características, en muchos de esos casos, difíciles de sobrellevar para el común de las personas que transitan por nuestra ciudad.

En todos estos años, y ante cada denuncia y hecho grave acontecido dentro de A.P.A.N.D. siempre se la vio a Teresita despojada de toda sensibilidad, inmutable al momento de dar las explicaciones del caso ante esas aberraciones ocurridas con personas VULNERABLES por excelencia, fría a la hora de expresarse sobre cada una de las tantas cuestiones trágicas acontecidas en su institución, firme y serena como actúa quien considera que nada ha pasado y nada hay que lamentar llegado el caso.

Tejiendo relaciones e influencias políticas y judiciales llegó hasta acá, solo desde ahí se puede explicar que haya logrado sortear una y otra vez, todas y cada una de las denuncias que desde su nacimiento a la fecha se hicieron, sobre ella, y la institución que ella fundó.

Internos golpeados, mal alimentados y aseados, dopados a más no poder, descuidados en sus tratamientos, ya sea de salud física como mental, operadores a cargo de los mismos sin la mínima preparación que se requiere para esas tareas que a diario realizan, comunes denominadores del pasado y el presente de una institución, que en una sociedad chica en la que nos “conocemos” todos, ha logrado instalarse en el consiente e incluso, el inconsciente de todos o la gran mayoría de los baraderenses, como un lugar en el que lejos de asistir, contener e incluir a chicos con grandes dificultades personales, es un gran negocio para todos, montado para llenar el bolsillo de unos pocos, en detrimento de los que como máscara se presenta ante todos nosotros, una tarea basada en el AMOR, EL RESPETO, y LA SOLIDARIDAD hacia los que padecen patologías muy difíciles de sobre llevar en una sociedad como la nuestra, EXCLUYENTE por naturaleza.