El rojo financiero de la AFA , el vacío de gobernabilidad de un comité ejecutivo despedazado y los tironeos políticos rumbo a las elecciones del 30 de junio no dan tregua. A la par, crece la sensación de descuido, de desamparo. Los seleccionados juveniles están abandonados en la desidia porque no generan votos. Con algunas refacciones aún pendientes, el predio de Ezeiza también es rehén de jugarretas políticas. Y de repente explota una deuda con el cuerpo técnico que no es nueva, pero que el propio Gerardo Martino siempre se ocupó de reservar. No porque no le importe, sino porque siente que los medios no son la vía para resolverla. La AFA eligió mirarse el ombligo, atender lo urgente y orillar lo trascendente. La administración y gerencia quedó condicionada por estrategias, roscas y operetas. Apetitos individuales, personalismos que persiguen posicionarse Y arcas empequeñecidas, porque es verdad que faltan fondos. Bajo el romántico eslogan de la AFA del futuro se desdeñó el presente. Justo cuando sobran temas sustanciales que merecerían ser atendidos con celeridad porque el fútbol argentino sigue derrumbándose.

El tema del dinero, con una AFA escudriñada a diario por tres veedores judiciales, hace meses que ocupa totalmente la agenda de Viamonte. Pero nunca hubo auténtica voluntad política para atravesar la transición con sensatez y espíritu constructivo. Porque jamás hubo consenso; aquel 50-0 con el que Luis Segura fue respaldado en octubre de 2014 para continuar el mandato de Julio Grondona resultó la raíz de la farsa. Los temas postergados o sin resolución responden a un corrosivo cóctel de incompetencias, desinterés y egoísmos. ¿Hay operaciones mediáticas? Sí. ¿Hay maniobras que alientan el desprestigio? También. Hay que pisar sobre arenas movedizas todo el tiempo.

Ayer por la tarde la AFA disparó un comunicado. «El presidente Luis Segura manifiesta su preocupación por el avance sostenido de versiones relacionadas a un colapso institucional que carece de todo tipo de sustento (…) Interpretando el sentimiento mayoritario de los dirigentes de esta Institución, manifiesta su preocupación por el avance sostenido de versiones coincidentes, claramente articuladas, que ponen a la AFA bajo el imperio de un colapso institucional», señala. Y aclara: «La AFA está funcionando normalmente y sobrelleva sus dificultades económicas de gastos corrientes como consecuencia de situaciones del pasado que se están enmendando, con el acuerdo de su comité ejecutivo». Y en el cierre busca despejar cualquier zozobra: «Esto significa que la AFA funciona normalmente en todos sus estamentos y está garantizada la continuidad institucional en el marco de sus reglamentos y estatutos. Por lo tanto, cualquier clima destituyente que se intente instalar, carece de todo sustento».

Descripto así un tembladeral, horas antes Martino se había limitado a responder «no hay nada para decir», consultado sobre un supuesto atraso de siete meses sobre sus haberes como entrenador del seleccionado mayor. La demora es real, aunque no sería tan amplia. Y el entrenador no ha reclamado nada, a la espera de canalizar el tema personalmente con quien corresponda. Pero son muy pocos los dirigentes -y con escasa frecuencia- que se acercan al predio o llaman por teléfono para, al menos, agradecer la comprensión y proponer una escalonada propuesta de pago. Nada de nada. Mentras, Martino sólo le apunta a la Copa América del Centenario. Siente que es su obligación y no valen coartadas ni excusas.

Precisamente sobre el estado del Gigante de Ezeiza circulan muchos rumores, incluso, apocalípticos. «Los arreglos más costoso tardan en decidirlos, pero están aprobados. Es que falta la firma del tesorero [Matías Lammens], que quizá un día está, otro no. y así se va demorando un poco todo porque no salen los cheques.Pero estamos de pie», cuentan desde Ezeiza. Hubo un compromiso desde AFA central para liberar esta semana esos montos que permitan hacer un par de refacciones de fondo, vinculadas con una bomba de agua que afecta el riesgo de las canchas y un sector eléctrico que impacta sobre la calefacción del complejo habitacional. «Ahora mandan 20 y las cosas se postergan entre marchas y contramarchas. Los coletazos del rojo financiero llegan hasta acá, naturalmente. No es nuestro mejor momento, hay problemas, como los tiene el país; es muy complicado mantener este bicho inmenso», agregan. Y confían: «Pero el predio está perfecto y ojalá, con la nueva conducción, sea quien sea, todo se agilice». Vale apuntar que sólo hace un par de meses que los empleados del predio están al día con sus salarios.

La tensión política no encuentra límite. Mientras algunos sospechan que la demora de algunas partidas tal vez respondan a las simpatías políticas de quien debe autorizarlas, todos confían en el próximo desembarco de un as reparador: Lionel Messi. Sienten que su llegaba al país, en la antesala de la Copa América, acelerará los temas pendientes. Mientras, el sentido de pertencencia del personal sostiene el funcionamiento cotidiano de un centro deportivo de vanguardia.

La galopante deuda de los clubes que nadie se atreve a vigilar, la intervención judicial a la AFA para entender sus ejercicios financieros, el riesgo de default que acecha a la mismísima AFA, la deuda con la AFIP, las discusiones con el Gobierno por el futuro de Fútbol para Todos, la renegociación con los spornsors de la selección albiceleste, la relación con Torneos y la organización de los amistosos del equipo de Messi, el fondo solidario para rescatar a los clubes del ascenso, el plan de saneamiento. Todo teñido por el dinero. Y dinamitado por los intereses. La gestión está estancada en la telaraña de las operaciones políticas.

A CANCHA LLENA