trabajadores

Hace unos años el Papa Jorge Bergoglio relacionaba el trabajo con la forma de existencia del hombre, al decir que “trabajo es lo que te da dignidad. La dignidad la tenemos por el trabajo, porque nos ganamos el pan, y eso nos hace mantener la frente alta. Pero cuando el trabajo no es lo primero sino que lo primero es la ganancia, la acumulación de dinero ahí empieza una catarata descendente de degradación moral. Y termina esta catarata en la explotación de quien trabajó”. Sus afirmaciones ubican el trabajo como una de las prioridades del hombre, de la misma manera que la reforma constitucional de 1994 incorporó tratados internacionales que lo reconocen como derecho humano y reafirman la obligación del Estado en garantizarlo.

Sin embargo los despidos tanto en el sector público como privado son una de las noticias que salta el cerco mediático, e irrumpen con cifras que alcanzan los 120 mil despidos ante la información que aportan los gremios por la falta de compromiso oficial por el tema. Demás está decir que el aumento de la desocupación acrecienta la demanda de trabajo, produce la caída del salario y la precarización laboral. Tal es el contexto, que en estos días desde el bloque Frente para la Victoria se impulsa la Ley Antidespidos, una medida que el gobierno la considera un freno a la generación de empleo genuino en lugar de reconocer la situación desde la que se origina. El proyecto que está siendo tratado en la Cámara de Diputados plantea un estado de emergencia ocupacional frenando los despidos por 180 días y plantea el beneficio de la doble indemnización para aquellos que acepten el cese de la relación de contrato de trabajo.

Sin embargo el Jefe de Gabinete de la Nación, Marcos Peña, sostiene que “no hay despidos masivos, ni crisis en materia de empleo”, por lo que «estamos en un momento en el que la mejor manera de defender el trabajo es creando nuevos trabajos”, así espera la llegada de inversiones extranjeras. Mientras tanto desde el Gobierno proponen frenar la medida con el programa “Mi primer empleo”, que subsidia al sector empresarial que contrate a jóvenes de entre 18 y 24 años para que ingresen al mercado laboral. La pregunta sería entonces ¿cuáles son las condiciones de un trabajador que accede a un empleo en un contexto de aumento del desempleo?.

A través de los últimos años hemos transitado una recuperación de la ciudadanía del trabajador a partir de la derogación de la Ley Banelco que instalaba mecanismos de flexibilización laboral, la reforma de la Ley de Concursos y Quiebras a fin de permitirles a los trabajadores cobrar lo adeudado por empresas caídas, la elevación de las indemnizaciones previstas desde la Ley de Accidentes de Laborales, el ordenamiento del régimen de pasantías, la recuperación de la instancia de la negociación laboral y el Consejo del Salario Mínimo, el otorgamiento de los cupos de trabajo a personas con discapacidad, el aumento de la edad para la prohibición del trabajo infantil, la regulación del trabajo agrario y doméstico como sectores con alta informalidad, entre varias otras medidas impulsadas que aún siguen en tratamiento en el Congreso. En esta semana miles de trabajadores se movilizaron en defensa de sus derechos adquiridos y recuperados tras décadas de liberalismo, a fin de poner una señal de alerta al Presidente Mauricio Macri que deja en la mano invisible del mercado la dignidad de los trabajadores.

Me pregunto entonces por qué tantos CEOs del mercado han dado un salto al Estado incluso aumentado la planta política del Estado respecto de años anteriores, ¿será la obra de la mano invisible del mercado?.

Dr. Rubén Darío Golía