Por: Muriel Balbi

Gerónimo Villanueva es mendocino y trabaja en la Agencia Espacial de Estados Unidos.Un cometa lleva su nombre. Cómo pasó de jugar con artefactos electrónicos a ser uno de los investigadores más importantes.

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Es mendocino. Descubrió su pasión por la tecnología cuando era muy chico y desarmaba los electrodomésticos de su mamá para fabricar robots. Hoy es investigador asociado de NASA y también participó de numerosos proyectos en otras dos agencias espaciales como ESA (Agencia Espacial Europea) y DLR (Agencia Aeroespacial Alemana). Con un currículum asombroso y varios premios en su haber, Gerónimo Villanueva hace divulgación científica y colabora con la fundación Pies Descalzos de Shakira en la que motiva e inspira a los chicos a estudiar ciencias.
 
–¿Cómo fue tu camino a NASA?
 
–La verdad es que cuando estaba haciendo mi carrera universitaria nunca me imaginé que iba terminar en la NASA. Hay varias formas de llegar a allí, por ejemplo, uno puede ser una persona administrativa con master en Negocios, o también como ingeniero. En mi caso, hice una carrera académica. Hice mis estudios en Argentina y mi doctorado en Alemania y ahí empecé a dirigirme a un perfil más aeroespacial. Cuando uno se especializa tanto ya no quedan muchos lugares para avanzar en la carrera profesional. NASA pasó a ser el sitio clásico para lo que yo hago, que es el estudio de otros planetas y demás. Me gané una beca en la Academia Nacional de Ciencias de EE.UU y esa fue la puerta de entrada a la NASA.
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–Alcanzaste un nivel en el que hay incluso un asteroide que lleva tu nombre. ¿Qué sentiste al recibir ese homenaje?
 
–Sí, realmente fue toda una sensación. Hay un encuentro que se celebra cada dos años, allí me entregaron esto como un premio a mi carrera. Realmente es muy gratificante saber que hay un objeto en el cielo que ha sido catalogado con mi nombre.
–¿Cómo fue tu infancia? Quienes te conocieron de chico comentan que tu mamá no podía tener ni una licuadora a tu alcance porque le desarmabas todo.
–Siempre me gustaron las cosas técnicas. Me gustaba hacer robotitos. Mi mamá me andaba escondiendo la licuadora, el afilador de cuchillos. Sin embargo me alentaron mucho en mi desarrollo tecnológico, en mis desafíos. Esto a pesar de que ellos no estaban en ese mundo: mi papá viene del mundo del vino y de los negocios, mi mamá es filósofa. Pero entendieron que me gustaba la cuestión técnica, me ayudaron y me acompañaron con eso. Creo que si los chicos tienen algún sueño es importante que los padres los acompañen en eso a pesar de que suene un tanto descabellado.
ES MUY GRATIFICANTE SABER QUE HAY UN OBJETO EN EL CIELO QUE HA SIDO CATALOGADO CON MI NOMBRE
 
–¿Cómo se hace para motivar y fomentar el estudio de la ciencia en los chicos de escuela primaria o de la escuela media?
–Yo creo que lo más importante es que los chicos entiendan que trabajar en la NASA o hacer investigación no es nada especial. Me refiero a esa sensación de que parece algo totalmente lejano y tan inalcanzable que los hace pensar «yo no voy a hacer esto porque no se puede hacer».
Creo que gente como nosotros, latinoamericanos, que hablamos con los chicos, mostramos que somos igual a ustedes, que hemos pasado por los mismo desafíos. Hay que entender que a la ciencia la hacen personas como nosotros y que es alcanzable. Que, cuando uno decide que quiere estudiar, puede abrirse y proponerse esta carrera. Por eso a mí siempre me ha gustado hablar con chicos, para que ellos sientan que es asequible.
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