En al menos cuatro distritos bonaerenses los radicales optaron por armar bancadas propias. La relación entre los socios del frente gobernante se tensa a poco de andar las nuevas gestiones.

Concejo Deliberante de Mar del Plata: (Foto: Diario La Capital)

En General Villegas, Mar del Plata, Campana y General Pinto los desacuerdos políticos superaron a los encuentros y decantaron en el quiebre del frente Cambiemos en los deliberativos locales. La decisión es una muestra del estado de ebullición en el que se encuentra la coalición, cuya unidad, a nivel nacional y provincial, pende de alfileres.

Apagadas las luces de los festejos y con el motor en marcha, la gestión de Cambiemos no solo tiene que sortear los baches que les dejó la administración anterior, sino aquellos que aparecen en la construcción que prometieron a sus socios más próximos, quienes de a poco van haciendo saber públicamente sus diferencias, preocupaciones y angustias ante la poca participación e integración en la gestión.

Al ruido que generó la designación de un solo radical en el gabinete de Vidal (Jorge Elustondo en la cartera de Producción) de a poco se le suman algunos intendentes que marcan su malestar ante polémicas medidas como los tarifazos, la falta de envíos de partidas o la poca intromisión de la administración provincial en conflictos importantes, como el avance del agua en distritos del noroeste. Los reclamos ponen en evidencia una tensión que, de a poco, va haciendo mella en las bases del frente partidario.

Si bien una posible ruptura es desestimada por los referentes principales macristas y radicales, la coalición no ha podido sostenerse en los pagos chicos, donde las diferencias partidarias fueron adormecidas para alcanzar el triunfo electoral. Sin embargo, los gobiernos en movimiento reflotaron aquello que antes no los había unido, y volver al estado original fue una salida rápida y segura.

En Mar del Plata, el triunfo de Carlos Arroyo lo aseguró la unidad entre la Agrupación Atlántica y la Unión Cívica Radical. Sin embargo, en el Concejo Deliberante la fuerza quedó disuelta y Cambiemos como tal no existe puertas adentro. Agrupación Atlántica Pro cuenta con siete ediles y  los radicales con cinco.

En General Villegas, donde el triunfo se lo llevó el radical Eduardo Campana, en la primera sesión del año se desdobló el bloque oficialista entre Cambiemos y la UCR, aunque hasta ahora han votado en conjunto. Tres para cada fuerza, aunque el presidente del cuerpo juega para Cambiemos “porque es orgánico, él entró por Cambiemos y esa es su máxima política”, señalaron desde ese distrito. Los radicales, argumentaron que su decisión es un “sinceramiento”. “No estando conformes con la manera de trabajar en algunos aspectos y los resultados que ello arroja, es que consideramos identificarnos con aquello que representamos y por lo que fuimos votados”, señalaron los radicales al anunciar el rearmado del bloque UCR.

En Campana, localidad gobernada por el macrista Sebastián Abella, el frente se partió entre cambiemos, que cuenta con nueve ediles, uno de ellos radical, que además es vicepresidente primero del cuerpo; y la UCR integrado por dos concejales. Desde este espacio, en las últimas horas, se elevó un comunicado en que remarcan la “falta de participación o integración por parte de la gestión municipal”.

En el distrito kirchnerista de Pehuajó, gobernado por Pablo Zurro, un integrante del espacio opositor, formó el unibloque Frente Progresista Pehuajense, despegándose de Cambiemos, tras diferencias con sus compañeros de bancada. El edil díscolo aclaró que no rompió relaciones con Cambiemos a nivel nacional y provincial pero que en el orden local no integrará el bloque de concejales

LETRA P