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Por Pablo Ariel Gonzalez

A poco más de tres meses de asumir a cargo de la intendencia, el gobierno de Fernanda Antonijevic se podría decir que esta, literalmente, haciendo agua por todos lados.

Con las cuentas en rojo, proveedores que no cobran, recursos económicos que desde Provincia y Nación siguen sin llegar a nuestra ciudad, casos de corrupción comprobados, anarquía gubernamental, internas dentro del gobierno y casos de intentos de secuestros que no paran, forman un explosivo cóctel que hacen temblar los cimientos de una estructura política que lejos de encontrar su orden, cada día se la ve más desorientada y a la total deriva producto de todas estas situaciones, que además, como si fuera poco, están logrando de a poco, destrozar su imagen positiva en la opinión pública que meses atrás formaba parte de su mayor patrimonio político .

Una intendenta que no atiende ni da respuestas a la gente, funcionarios que gestionan encerrados dentro de las cuatro paredes de sus despachos, un gobierno que no se comunica con el pueblo, una patología que lejos de curarse cada día se agrava más y más, con todas las implicancias que ello tiene para una gestión nueva como lo es la de CAMBIEMOS en Baradero, y un mínimo atisbo de reacción que sigue sin aparecer, tornan la cuestión mucho más que preocupante hoy en nuestra ciudad.

Y todo esto se refleja en todos los aspectos de la gestión de nuestro actual gobierno, incluso la anarquía que reina hoy en la oficinas del ejecutivo ha llegado al Concejo Deliberante, quien deberá votar de nuevo el tan necesario aumento de las tasas a raíz de la total desprolijidad legal con que se manejaron en la última sesión en la que se votó un aumento claramente viciado de nulidad.

Una intendenta que ha decidido refugiarse en su face al momento de dar señales de vida a nuestro pueblo, funcionarios que temen salir a los medios por miedo a que se les pregunte aquello para lo cual no tienen  respuestas, una ciudad que empieza a intranquilizarse y a reprocharle explícitmente el no cumplimiento de sus promesas electorales, tornan la situación mucho más que grave hoy a la conducción política que gobierna en Baradero.

Un gobierno sin reacción hacía ningún tema a partir del cual los medios y la sociedad lo interpela, una debilidad política que se acrecienta y se hace ver cada día más y más que manifiesta a los ojos de nuestros vecinos, un barco que no logra enderezar su rumbo, una coyuntura que transmite preocupación e incertidumbre en casi todos los que acá vivimos, una realidad que no cesa, pone hoy contra las cuerdas a una gestión que a la fecha tan solo se ha caracterizado por errores, horrores, falta de transparencia y desaciertos, al momento de llevar adelante las acciones que hacen a su forma de gobernar nuestra comuna.

En consecuencia y por todo ello, es que en contraposición a aquella célebre frase dicha el 19 de abril de 1987 por el presidente Raúl Alfonsín, hoy en Baradero tranquilamente y si miedo a equivocarnos podemos decir: Felices Pascuas, la casa es un quilombo!