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Por Pablo Ariel Gonzalez

Ante la coyuntura de un poder político apático, indiferente, ausente y sin reacción ante estos hechos que vienen ocurriendo en nuestra ciudad desde hace más de una semana, los mismos lejos de acallarse, continúan sucediendo.

Un cuarto caso, del que publicaremos en un rato, ocurrió en la madrugada de ayer en nuestra ciudad, esta vez con una joven de 22 años, Berenice Sanchez.

No se recuerda en la historia de Baradero conductas delictuales que hayan logrado instalarse, hacerse carne y generar tanta preocupación y temor en la sociedad en su conjunto como ocurre con estos casos de «intentos» de secuestros a mujeres adolescentes y jóvenes que vienen  aconteciendo en los últimos días.

Una vez se puede fallar, dos es mucho, tres es demasiado, cuatro ya es para empezar a analizar otras cuestiones de fondo al momento de encontrar los motivos que expliquen lo que hoy esta sucediendo en una ciudad «tranquila» como históricamente lo ha sido Baradero.

¿Qué se busca por parte de quienes están llevando a cabo estos hechos?

Sin dudas acá lo que se está buscando es arraigar un gigantesco temor en todos los que vivimos y caminamos a diario por las calles de nuestra ciudad, pero ¿con qué fin?

Algunos arriesgan de que se trata de una interna policial, otros una armada por quienes tienen intereses en el juego clandestino, actores, que de ser cierto, están usufructuando para dirimir sus diferencias en  el seno de nuestra sociedad. la evidente «debilidad» y la cuasi «acefalía» política que existe hoy de parte de quienes gobiernan nuestra comuna.

El temor que tenemos muchos es que luego de estos amagues concluidos en simples «intentos» y en virtud del estado público que han tomado estos hechos, aparezca el tan temido «secuestro» consumado de una menor, lo cual y sin lugar a dudas, de ocurrir, generaría devastadores consecuencias para las víctimas, el poder político de nuestra ciudad y nuestra sociedad toda.

¿Están buscando eso?

El universo político de Baradero, desde la intendenta y hasta el último de los funcionarios con responsabilidad en el tema, incluidos concejales, sigue en otra cosa, totalmente abstraídos de la realidad que trasciende fuera de las cuatro paredes de sus despachos y funciones, y el pueblo lo nota y «demasiado», y esto, al tema, lo termina tornando aún más grave y preocupante.

La sociedad quiere respuestas, necesitamos saber qué se esta haciendo desde el poder político para neutralizar estos hechos delictivos, qué acciones se están llevando a cabo para que dejen de ocurrir; el pueblo está ávido de un mensaje de parte de quienes nos gobiernan, que genere tranquilidad y rompa con este «talibán» temor que hoy ha invadido sus almas, pero este mensaje, sigue sin llegar.

Algo huele mal en Dinamarca, y deseamos fervientemente, y por el bien de todos, que lo peor, nunca llegue.