La salud emocional de la madre incide en la mental de niño en el futuro.

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Conoce los sentimientos de la madre que influyen en el pequeño desde que está en el útero.

Hasta hace poco, se pensaba que la salud del bebé dentro del útero dependía del bienestar de la madre, de si practicaba deporte, seguía una buena alimentación, y no tomaba ni drogas ni alcohol.

No obstante, numerosos estudios realizados en las últimas décadas han puesto de manifiesto que los sentimientos de la madre son también muy importantes.

Se ha visto que el estado emocional de la mujer a lo largo del embarazo afecta a largo plazo a la salud mental del bebé.

Una mamá depresiva, ansiosa, o muy estresada puede influir en el coeficiente intelectual de su hijo y predisponerlo para que tenga más riesgos de padecer problemas mentales tales como la hiperactividad o el síndrome del déficit de atención e hiperactividad (TDAH).

Al parecer, emociones negativas continuadas, como el estrés, producen la segregación de hormonas tóxicas, como el cortisol, capaces de atravesar la placenta, llegar al feto y afectar al desarrollo de su sistema nervioso.

¿Sabías que?

  1. La placenta funciona como una especie de envoltura protectora. Pero estados de emociones negativas continuados pueden afectar su función, sobre todo el estrés.
  2. Una situación estresante para la madre hace que el hipotálamo produzca una hormona llamada CRH, factor de liberación de corticotropina; a continuación, la pituitaria segrega otra hormona, la ACTH o adrenocorticotropa, que ordena a las glándulas suprarrenales que liberen cortisol, que pone en alerta al organismo.
  3. La placenta actúa como filtro e impide que el cortisol, que es tóxico, llegue al feto. Cuando los niveles de esta hormona en la madre son muy elevados, atraviesan esta barrera y disparan la respuesta de alerta en el feto.
  4. El bebé recibe el mensaje de que deberá hacer frente a un entorno peligroso al nacer. Eso lo hace mucho más pronto a reaccionar: suelen ser niños más susceptibles a llorar, a estresarse, a sentir ansiedad.
  5. Además, existen indicios de que niveles altos de cortisol elevan el riesgo de que el niño padezca síndrome de déficit de atención o hiperactividad.
  6. La ansiedad de la madre hace que se reduzca el flujo sanguíneo que le llega al feto, por lo que éste dispone de menos nutrientes para formarse.
  7. Cuanto más alto es el nivel de cortisol en el líquido amniótico que rodea al niño en la placenta, más bajo es luego el coeficiente intelectual del bebé.