Los diputados Kunkel, Pedrini y Tailhade presentaron una denuncia para que se investigue si el intercambio de mensajes entre el diputado del PRO y el del PJ disidente delata un episodio de cohecho activo. La causa quedó en manos de Oyarbide.
Denuncia penal por el chat entre Bossio y Massot

Carlos Kunkel, Juan Manuel Pedrini y Rodolfo Tailhade, del FpV-PJ, pidieron, diputados del Frente para la Victoria, ingresaron ayer una denuncia para que se investigue si puede comprobarse la existencia de delito a partir de los mensajes de Whatsapp que intercambiaron Diego Bossio y Nicolás Massot, en plena discusión sobre el acuerdo con los fondos buitre el martes y que se filtraron en las redes sociales.

Los legisladores quieren se determine si el diálogo virtual entre el jefe de la bancada del PRO y el referente del justicialismo disidente delata un episodio de cohecho activo, es decir el ofrecimiento de un soborno, y pasivo, es decir su aceptación. El sorteo determinó que la denuncia recayera en manos del juez federal Norberto Oyarbide.

Según la denuncia, “el detalle de la comunicación entre ambos diputados nacionales parece reflejar la existencia de un acuerdo económico antes que político, relacionado con el proyecto de ley en estudio”, lo que podría encuadrarse en el delito de cochecho. “Esto es, si se están intercambiando ‘…dinero o cualquier otra dádiva…’ o bien se está ante la aceptación o el ofrecimiento de ‘…una promesa directa o indirecta para hacer, retardar o dejar de hacer algo relativo a sus funciones…’ a cambio de votos que permitan la aprobación del proyecto de ley”, detalla el escrito.

Según revela el diario Página 12, en el marco de la misma suspicacia, los denunciantes recuerdan “un curioso episodio ocurrido en la reunión del pleno de las comisiones de presupuesto y finanzas del día viernes 4 de marzo” en el que el ministro de Hacienda y Finanzas, Alfonso Prat-Gay, “ante una pregunta del diputado Bossio reveló una reunión secreta que habían mantenido con carácter previo a ese plenario, cuestión que provocó una sorpresa mayúscula en los asistentes a la reunión, generando sospechas que a la sazón resultan compatibles con el hecho ventilado pocos días después”.

La presentación hace énfasis en que tanto Massot como Bossio reconocieron la veracidad del diálogo filtrado, aunque intentaron restarle importancia. Para Kunkel, Pedrini y Tailhade, se trata de un “hecho de extrema gravedad institucional” ya que “el episodio podría configurar delito en los términos de los arts. 256, 256 bis y 258 del Código Penal, que tipifican las figuras de cohecho pasivo y cohecho activo y que reprimen con prisión de hasta seis años al funcionario público que recibe y al que ofrece dinero o cualquier otra dádiva para hacer algo relativo a sus funciones”.

El episodio hizo eco en otros legisladores del FpV. Juan Cabandié planteó ayer en una entrevista radial que “hay dudas porque algunos diputados decían hace un tiempo no estar a favor de este tipo de acuerdo con los buitres” y por eso hay que “saber que pasó” porque “algo tan importante como es el endeudamiento de la Argentina con los fondos buitre tiene que esclarecerse antes de la sesión”. Por su parte, Adrián Grana, de Nuevo Encuentro, planteó directamente que Macri “le pida la renuncia” a Massot “porque el episodio del mate frío y los sanguchitos deja bastante que desear en cuanto a gestión transparente se refiere”.

LA TECLA