12788759_1523035331335742_1910611072_o

Por Pablo Ariel Gonzalez

Desde hace un tiempo venimos dejando de manifiesto una serie de cuestiones que desfilan por nuestro gobierno comunal conceptualizadas por las autoridades del mismo como rubias, altas y de ojos celestes cuando en realidad claramente lucen sucias, malas y muy feas.

Ante cada critica “fundamentada” de nuestra parte y en todos los casos, tenemos como respuestas de nuestras máximas autoridades vagas y muy generalidades declaraciones en medios complacientes con el poder, a partir de las cuales tan solo recurren al “todo lo que ha publicado son mentiras”, sin mínimamente siquiera especificar en qué consisten esas mentiras.

Medios condescendientes y deseosos de la “mano” económica del estado municipal les terminan generando las condiciones ideales para que ello se produzca, porque jamás nunca van a poner en duda a través de una pregunta acorraladora, las sencillas respuestas que escuchan de algunos políticos dar sobre preguntas y cuestiones muy complejas que hoy parte de la sociedad baraderense se hace sobre algunas cosas muy pocas claras que están pasando en el gobierno de CAMBIEMOS.

Hemos llamado infinidad de veces en estos días a los tres que están en la foto, les propusimos hacer una nota periodística para que ellos puedan rebatir con causas todas las mentiras que según ellos hacemos públicas a diario, y ante nuestro requerimiento y en todos los casos, lo que provino del otro lado fue escondidas, falta de respuestas o ahora no puedo porque estoy en reunión.

A otros medios van, en otros medios se expresan, hasta ahora debemos decir que no hemos tenido esa suerte.

A la fecha no hemos exigido nada, ni cuestionado nada, de lo que hace a la herencia recibida, todas las criticas apuntaron a hechos y actos que para nada pueden ser justificados por apenas tener tres meses de gestión o la deuda social recibida, y a los archivos nos remitimos y te remitimos.

Lo bueno lo hemos destacado, hemos destacado el trabajo en salud y en el tema calles conforme se comenzó a llevar a cabo, no somos opositores, somos periodistas.

Los que gobiernan y hacen las cosas de espaldas al pueblo conocen y temen el poder de los medios y periodistas con convicción, argumentos sólidos y llegada a la gente y es por eso que imponen o compran silencios, el que llega a la Administración Pública con intereses torcidos, necesita de manera imperiosa al silencio como cómplice y aliado incondicional.

Acá nunca lo podrán encontrar, somos incorruptibles y eso lo tienen mucho más que claro.

Todas las críticas que hemos hecho a la fecha fueron demostradas con posterioridad por la mismísima realidad, todas.

Todas esas fuentes que tantas informaciones precisas nos aportaron a la fecha son las mismas que nos dieron cuenta de que desbordada por la situación Antonijevic amago con dejar la intendencia, pero claro, desde el principio siempre supimos que esto solo lo iba a ratificar y terminar comprobando el paso del tiempo o ¿acaso alguien pensó que la intendenta iba a salir públicamente a decir es verdad, me quise ir?  Lógicamente que solo una respuesta tenía lugar en este caso: su desmentida.

Pero nosotros no mentimos y a las más de una docena de cuestiones hechas públicas con el tenor de críticas nos remitimos, todo se puede chequear, todo se puede comprobar, porque en BL está todo escrito.

Nosotros jamás nos vendimos como los estandartes de la moral social, jamás saciamos nuestra sed con agua bendita, tenemos millones de debilidades y defectos, pero lo que nos diferencia de ellos es que nosotros no las escondemos, en muchos de esos casos son por demás de públicas y notorias, pero además y principalmente, NO mentimos.

Nuestros muertos hace rato fueron sacados a desfilar por las calles de nuestra ciudad, no nos enorgullecemos de ellos, tampoco nos quita el sueño, los aceptamos como parte de nuestras vidas, ellos los esconden y tienen pánico a que alguien se los ponga a lucir en una vidriera pública y a la vista de todos.

No mentimos ni operamos, mienten los que callan ante la crítica porque nada tienen por decir, y operan los médicos y los periodistas a sueldo, nosotros simplemente hacemos periodismo, pero con todas las letras.

Algunos hacen PERIO, otros hacen DISMO, nosotros hacemos PE..RIO…DIS…MO con todas las letras, y por eso es que tanta gente y en tan poco tiempo, se ha identificado con nuestra tarea.

Y ante esto es que la precipitación de las investigaciones sobre casos de corrupción, termina siendo un factor que acaba convirtiendo al periodista en un creador de silencios.

Favorecidos por la falta de publicación de sus datos, la transparencia de sus actos públicos y el anémico accionar de los órganos de control que sobre ellos ejercen quienes deben cumplir dicha tarea, los que hacen las cosas de espaldas al pueblo y los corruptos o sus asesores, montan hábiles celadas de rectificación, que a ellos les dan una apariencia de víctimas inocentes y al medio, o al propio periodista, los muestran como verdugos o mero operador mediático y también político en contra de ellos.

Mientras los inocentes están dispuestos a entregar documentos y datos, los que hacen las cosas de espaldas al pueblo y los corruptos crean silencios con rectificaciones y declaraciones como sentencias con la clara intención de generar la creencia en la opinión pública de que quien lo denuncia es alguien con maliciosas intenciones en su contra, lo difaman, lo intentan estigmatizar, desconociendo que a esa opinión pública poco le interesa el interlocutor cuando ella claramente está sabiendo que lo que él denuncia o manifiesta está pasando ante sus cinco sentidos, palpable, tangible, y por demás de realista.

Además, lo que no terminan de entender es que, acá, no entran más balas.

A partir de la falla de argumentos para rebatir lo que de ellos se denuncia, los que hacen las cosas de espaldas al pueblo y los corruptos niegan la autoridad moral del periodista y de los medios y se refugian en el silencio que crea esa descalificación. En efecto, la eficacia de la prensa para romper el silencio de los corruptos depende de su nivel de independencia., y credibilidad, y eso no lo modifican las palabras de “los cuestionados”, lo cambia la comprobación de sus mentiras, la credibilidad mengua cuando el periodista con fundamentos sólidos y pruebas concretas es sacado de la cancha a raíz de la ventilación de sus falsedades y crece y mucho, cuando ante sus verdades del otro lado como única respuesta tan solo aparece el silencio.

Mientras tanto el lector y el oyente mira a la información sobre corrupción y cosas hechas a sus espaldas como una protección hacia sí mismo.

El periodista, cuando cumple esa función de denunciar la corrupción y ventilar en público eso oscuro que está escondido ahí, del tacto, olfato y ojos del común de la gente y en consecuencia deja en evidencia a los que hacen y deshacen las cosas de espaldas al pueblo, termina siendo mirado por el que se informa con él, como un protector suyo frente a los abusos de los poderosos, y sin periodistas que lo hagan, los electores y oyentes casi nunca toman decisiones inteligentes.

Un hecho de corrupción como el que acabamos de denunciar y comprobar hoy parece demostrar que, más que las palabras de los periodistas, pesa el silencio de los que son deschavados por hacer las cosas de espaldas al pueblo, y también, por los corruptos.