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Por Pablo Ariel Gonzalez

En la madrugada de hoy desde el mismísimo anfiteatro un vecino de nuestra ciudad, el popular Roberto «caracha» Leszcano descargó todo su enojo y bronca contra la cantina entregada a un privado por parte de ejecutivo local, y lo hizo a través de su cuenta de face.

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Como bien sabes, porque ya es por demás de publico y notorio, este tema a partir de la cobertura mediática que le dimos tanto desde  este portal, como asimismo desde la FM Láser, a generado un importatímo grado de disconformidad en bastos sectores de nuestra sociedad, que aunque algunos quizás pueden llegar a tildar como algo «no tan relevante», a este hecho,  sienten que detrás de esta decisión política hay algo mucho mas significativo para tener en cuenta: para que sectores gobierna la actual administración municipal y a cuáles sumerge en el olvido al momento de tener que distribuir, otorgar y direccionar los beneficios que surgen de las acciones y hechos llevados a cabo por es estado comunal.

Antes que nada y por sobre todas las cosas queremos dejar bien en claro que nosotros no estamos en contra del privado, pero para nada, el privado paga una concesión por la cantina y es lógico que quiera sacar el mayor rédito económico posible por la explotación de la misma.

También es entendible que entre las condiciones puestas por este figuren que no haya carros cerca del predio que puedan de alguna manera atentar contra su recaudación dentro del predio y que incluso también solicite que no se permita ingresar con bebidas de afuera a los asistentes al evento.

Acá lo que se cuestiona y fuertemente, es la impronta y decisión política asumida por parte de la intendencia respecto de una fiesta que -si hay algo de la que jamás deberá perder porque de hacerlo perdería su esencia-, es su sentido POPULAR.

Dicho y aclarado esto volvemos a origen de esta nota.

Ya te contamos que con el revuelo que se generó con nuestras publicaciones y el apoyo tuya nuestra queja, acompañando en tal sentido en una misma sinfonía y dirección cada uno de los análisis que íbamos exteriorizando a través de la letra y el micrófono de lo que pensábamos sobre este hecho, se logro que se vuelva atrás con aquella decisión primaria que se había tomado en su momento de no permitir ingresar con bebidas llevadas de sus propias casas a quienes fueran a disfrutar cada una de las noches del PRE y Festival Mayor.

A su vez nos preguntábamos como iban a manejarse con los precios -que también te habíamos contado – iban a estar muy lejos de ser calificados y conceptualizados como POPULARES y acá por lo menos tenemos un indicio de todo esto.

Económicos como antes quizás, bajaron los precios que en principio tenían pensado manejar desde un inicio, pero para que cierre el negocio, lógicamente, también debieron bajar la calidad de los productos que en las cantinas se ofrecen.

En síntesis todo lo acordado de entrada a los manotazos se tuvo que ir modificando en estos días en virtud del estado público que tomé esta postura asumida por el municipio local, y aquello que iba a lucir bien peinado lustrado y afeitado al comenzar nuestra fiesta popular, hoy luce como aquel reo que anda pateando desde hace días las calles en busca de agua para poder asearse, una presto para sacarse la barba, y una muda nueva de ropa para despojarse de la que calza y viste, sucia, fea y llena de manchas.

Pregunta final ¿con qué necesidad se llegó a esto?